... Y la chica regresaba al bosque a oír historias, a veces nevaba, a veces llovía, y en aquellas tardes sus ojos se volvían de un gris tan claro que en ocasiones parecían blancos.

-Piedra y la chica de ojos azules-

La Estrella Fugaz

¿Recordáis a la protagonista del post El Bostizo? Hoy quiero hablaros de la noche en que se fue.

foto de aquí

No miento cuando os digo que sólo he visto caer tres estrellas fugaces en mi vida. Una fue cuando disfrutaba de una caminata nocturna por el campo, otra durante una noche de verano, mirando por el ventanal de la terraza de la casa de mis padres mientras oía música, y la última fue el 4 de agosto de 2001, en la madrugada en que mi abuela se fue. Desde ese día he notado que miro al cielo bastante menos de lo que desearía. Hasta entonces nunca había visto la muerte tan de cerca. Es algo sobrecogedor, saber que una persona se va porque sí, porque es ley de vida, y no puedes hacer nada por evitarlo. Tan sólo estar ahí hasta el final.

Cuando ocurrió lo de mi abuelo no estuve presente para verle. Llegué cuando todo había acabado y él se encontraba tumbado en la cama, tapado con una sábana blanca a la luz de dos enormes velas. Quizás por eso con ella fue diferente. Aún así (y después de haber pasado cierto tiempo) os puedo asegurar que un halo de belleza rodea nuestro cuerpo cuando nos marchamos, lo comprobé cuando me quedé solo en el dormitorio, con ella. Más allá del dolor y la tristeza por la ausencia no podemos evitar una leve sonrisa interior cuando recordamos la grandeza de la persona que se ha ido, los detalles que hacían que cada momento transcurrido junto a ella fuese único, casi mágico; porque te escuchaba, te miraba y se dirigía a ti con una ilusión desbordante, como si hubiese nacido sólo para eso.

Mi abuela fue aferrándose a un hilo que le quedaba de vida, un hilo en forma de pequeños suspiros intermitentes entre el tiempo y el silencio de los presentes. Cuando exhaló el último de ellos le cambió la cara. Estaba más reluciente y guapa que nunca. Mi madre se acercó a mí y le hablé en un abrazo que no puedo poner en palabras. Eran las 3:40 de la madrugada, salí a llorar al paseo marítimo y al cabo de unos minutos vi la estrella caer... dejó un surco en la noche que duró algo más que el último de los suspiros de mi abuela.

Capítulo X extraído de El Mundo donde Vivo, 2004.

36 Comentarios | Escribe el tuyo:

Esther 15/2/08 3:11  

Yo después de leerte también quiero hablarte con un abrazo..Nunca había escuchado esa expresión..Realmente llegas a ser muy profundo con tus palabras,tienes el don de poder transmitir muchas emociones..¿Por qué entonces escritor fustrado?Un beso..mu grande!


Pd:Para pasar el tiempo que me queda en jaén..me puse a jugar con otro blog,otro beso.

Belén 15/2/08 7:15  

Los abuelos siempre nos dan algo, siempre... y emotiva mucho el ver que en todos se grava una confianza hacia ellos brutal...

Besicos

39escalones 15/2/08 8:45  

Un texto muy especial. Yo creo que casi todos nos hemos sentido así ante una pérdida.
Un abrazo

Luna Carmesi 15/2/08 8:55  

Gracias por compartir tus lagrimas.

Me gustaria ser ocurrente... Pero seria ridiculo por mi parte apenas decirte... humildemente que estoy emocionada.
Acabo de recordar episodios, pequeños capitulos que recordamos de una manera especial. Momentos de un gusto especial, tiempos en que somos personas con mayusculas y conseguimos valorar ese abrazo verdadero de apoyo. Esos en los las almas se comparten.

Besos.

Sonámbula 15/2/08 9:19  

Que bonito, la verdad que me ha dado un escalofrío al leerlo, y he recordado a los mios... a los que tanto quería y con los que conviví por temporadas hasta que murieron. No me fijé en el cielo el día que murió mi abuelo, no estaba en casa, el llevaba un tiempo enfermo, cancer... pero aún parecía estar bien... y esa noche, yo sentí que mi abuelo iba a morir... y así fue. Que extrañas son las conexiones que nos unen con el resto del mundo.

Angel 15/2/08 9:51  

Esto me ha llevado a cuando falleció mi abuelo... lo que sucede es que era demasiado pequeño para entenderlo de esa manera, pero leyédonte es una buena manera de ver la muerte.

Ignacio 15/2/08 10:29  

Cuanta razón tienes... hable en un abrazo que no puedo poner con palabrasz, lo dice todo.

Siempre he pensado que siendo la muerte lo único que inevitablemente nos va a suceder en nuestra vida, deberíamos estar mejor preparados para ello.

De todas maneras, es un consuelo que por lo menos, te vayas más guapo que nunca...

Precioso texto.

Sureña 15/2/08 11:40  

Es verdad lo que dices...; yo he sido incapaz de ver a mis abuelos, los primeros porque estaba demasiado pequeña, y la última... porque no tuve valor de entrar a la habitación una vez que murió, ni siquiera de mirar en una de las incontables veces que pasé por la puerta, prefería recordarla como era. Pero sí he corroborado por boca de mi madre lo que tú dices, que adquieren una belleza especial después de irse...

Esa estrella era la despedida de tu abuela para ti...estoy segura.

Muchos besos!

Inaicool 15/2/08 11:42  

Hola corazón, acabo de leer este post (dentro de los que a mi me gustan) sencillamente porque hablan del escritor que hay detrás de estas palabras...

Tengo mucho que decir sobre este post, pero no lo voy a hacer ahora (me voy a coger el bus, me voy a dar la práctica del coche) esta tarde me verás por aquí, te contaré un par de cosillas relacionadas con lo que relatas aquí.

Besos...!

ISOBEL 15/2/08 12:59  

esa sonrisa regada con una lagrima que desliza por la mejilla acariciando tu rostro hasta que cae al suelo, como las estrellas que tiene su momento de lucidez para impresionarnos con su adios, esa sensación de un cariño tan atroz que te convierte en aire, un abrazo.

IRIS 15/2/08 15:10  

Ufff qué profundidad de sentimientos, de emociones... He de reconocer que todos tus post son fantásticos, pero este ha sido uno de los que más me ha emocionado. Lo que nos cuentas, como lo cuentas, es increiblemente mágico!! Simplemente maravilloso!!
Un abrazo muy grande majete!

Inaicool 15/2/08 15:49  

A ver AdR, estoy aquí como prometí.
Te cuento; me ha encantado tu forma de relatar esta historia porque muestra tu sensibilidad y amor por tus seres queridos, incluso puede llegar a mostrar una parte de fe en algunos aspectos como los de la estrella fugaz..., pero querido amigo, yo te digo que si cada muerte (sea de quien sea) está representada con la caída de una estrella fugaz, esto parecería lluvia de estrellas más que algo cósmico o simplemente natural científicamente probado.

He perdido la fe?, no lo sé... a lo mejor mirando muy dentro de mí halle la respuesta, pero es que a mis 30 años, he pasado por ciertas pérdidas familiares y sinceramente en algún momento perdí la fe...

Con 9 años, perdí a mi madre... con 14 a mi tía (hermana de mi madre) en un trágico accidente, con 16 perdí a mi hermano de 2 años (ahogado en ua piscina natural) hace 5 años que perdí a mi otra tía (otra hemana de mi madre) cuando contaba con 45 años (por insuficiencia respiratoria) y por último y hace 1 año y medio perdí a mi abuelo paterno por cáncer de páncreas...

Mi querido amigo... felicidades por tener esa fe, espero que no la pierdas o mejor dicho!! que no te la arrebaten...

Un abrazo con todo mi cariño.

Besos!

Argan 15/2/08 19:31  

Yo no puedo evitarlo pero tengo un sentimiento extraño con la muerte... será que vivo en una burbuja (y toco madera), por la que no ha pasado para quedarse.

Y me has hecho recordar... que en realidad si que hace mucho tiempo que no miro hacia arriba.

Un saludo

Inaicool 16/2/08 11:34  

AdR, quería agregar un dato, porque no me he dado cuenta de ponerlo y a lo mejor no te salen las cuentas.
Soy la única hija del primer matrimonio de mis padres, del segundo matrimonio nacieron otros tres varones (de ahí que te dijera que cuando yo tenía 16 años, perdí a mi hermano de 2) si mi madre murió cuando yo tenía 9 dificilmente puedo tener hermanos menores. (Ahí el dato y la explicación)

Besos y que pases buen finde!

La interrogación 16/2/08 16:22  

Vaya, fue un momento contradictorio. Tristeza por la muerte de tu abuela y una estrella fugaz anunciando la grandeza de nuestro universo.

muy bonito

DianNa_ 16/2/08 16:56  

Este post me lleva a recordar... cosas.
Yo no las viví ni las puedo relatar de una manera tan poética y genial como tú.
Consigues hacerme estremecer cada vez que te leo.
Besos xxl
Silvia^^

Arcángel Mirón 16/2/08 18:53  

Nunca me habían parecido tan tristes las estrellas fugaces.

pati 16/2/08 23:40  

Los que no están, están empero.
Me encanta mirar hacia arriba y recordar que son sus manos las que dialogan a través de las mías, porque a veces se me olvida.

Y qué daría yo por saber juntar las palabras y que hablase! No obstante, yo sé que le encanta regresar en mis sueños.

Besos.

ps.: Disfruta de tus tres andaluzas ...

AdR 17/2/08 1:35  

Esther, voy a empezar a creerme lo del don para transmitir emociones con mis palabras :) Muchas gracias por tus palabras. Ya me he pasado por tu nuevo Blog :) Besos

Belén, las historias de mis abuelos son las que me instigan a escribir, siempre. Besos :)

39escalones, siempre se pliega uno hacia adentro. Un abrazo

Luna Carmesí, gracias a ti por tus palabras, si no te asomaras, si nadie se asomara, a esta ventana que he abierto las cosas que escribo no tendrían el sentido que les quiero dar. Besos

Ignacio, sí, lo de irse guapo es algo que mis abuelos tuvieron. Mi abuela era clavada a su madre cuando murió. Quizás sea tétrico dicho así, que un rigor mortis pueda resultar hermoso... pero es que lo es. Abrazos.

Isobel, en aire o en viento :) Un abrazo y gracias por tus palabras.

Iris, siempre estás aquí, eres mi lectora más "antigua", y me conoces desde que nació este blog. Gracias por estar aquí, siempre. Besos

Argan, según dices vives en esa burbuja todavía... yo "salí" de ella ese día que he narrado. Y fue maravilloso. Un abrazo, paisano.

Inte, justo lo que dices, es solo eso y mi manía de relacionar los hechos. Besos.

Sonámbula, Ángel, Sureña, Inaicool, , he puesto mi historia... no para que la sepáis sino para que os haga recordar las historias que lleváis dentro. Gracias a todos por contármelas en vuestros trocitos de texto. Las atesoro dentro. Besos.

Inaicool, gracias por tu increíble historia. Lo de tener fe no lo llevo así como lo dices. Digamos que tengo fe en lo vivido. Yo creo que esa estrella "cayó", sin más, y si no la hubiera visto seguro que sí hubiera visto uno de sus últimos suspiros en las olas de la bahía, o en las hojas que mece el viento, o ... en mil cosas más. Besos :)

Dianna, :) Besos de gran tamaño, sí. Y gracias por serme fiel en sentimientos.

Arcángel, y fue así, como una lanzada en el cielo que me enseñó a parar de llorar. Besos.

AdR 17/2/08 2:17  

Pati, muchos besos.

dintel 17/2/08 8:40  

Esa belleza que ves, no es más que el amor que sientes por la persona difunta,y no sabes canalizarlo.

Hogare - 17/2/08 9:48  

Me ha llegado dentro. No quiero extenderme porque no encontraría el momento de parar.
Solo decirte que es tan cierto como hermoso lo que cuentas.Es auténtico.Me emocionas.
Besos.

veinteañera 17/2/08 10:58  

Nunca he podido ver una estrella fugaz, ni si quiera puedo ver a las estrellas con el resplandor de la ciudad. Pero se que estan ahí, y que hay varias que son muy grandes y brillantes y solo brillan para mí.
Tu relato esta lleno de armonía, de equilibrio...
Dicen que antes de marcharnos nuestro cuerpo se siente como en los mejores tiempos...luego se funde y se ven caer estrellas.
Besitos

Trini 17/2/08 11:03  

Quizá tu abuela iba sentada en la estela de esa estrella.

Qué bonita y tierna historia y que bien relatada. Me he emocionado y me has despertado los recuerdos de mi abuela, que también, como la tuya, fue una mujer de mérito.

Un abrazo

Óscar 17/2/08 11:09  

El silencio del momento es sobrecogedor, aunque los recuerdos siempre nos conducen, como estrellas fugaces, a las situaciones más alucinantes vividas con los que nos han dejado.

Tenemos más de cinco sentidos, hay que aprovecharlos.

Un saludo.

Evinchi 17/2/08 11:09  

Ays....me es imposible comentar.

Muaaaaaaaaaas.

DianNa_ 17/2/08 11:25  

Buenos días y feliz Domingo y feliz vida, niño guapo.
Un besazo^^

Thiago 17/2/08 12:26  

Bueno, emocionante recuerdos. No se si siempre sera asi en todos los casos, yo no he visto muchos muertos, pero en el caso de mi compi de clase que murio de cancer en 2º de bac. tenia una serenidad que me dejo impresionado, tuve que besarle...como no lo había hecho nunca...

Sin embargo estrellas fugaces veo muchas, en Galicias en verano, con los cielos claros se ven a montones y mas en la noche de San Lorezno, esa noche en que el cielo llora... Yo me quedo toda la noche despierto y me tiendo en la fria pizarra del jardín a ver cientos y cientos de estrellas fugaces, esperando que alguna me diga a donde van...

Respecto a las abuelas, no te preocupes, son como estrellas fugaces tambien, de hecho la mia ha vuelto 3 años despues de morirse y ahora vive de nuevo con nosotros...

Bezos.

AdR 17/2/08 14:13  

Dintel, me has sorprendido con tu comentario, siempre lo haces. Sigue así. Gracias y besos.

Hogare, yo lo siento auténtico, sí. Y presente. Besos.

Veinteañera, este viernes pasado sí pude ver bien las estrellas, volví a mirar al cielo porque lo necesitaba. Pero esa vez que cuento fue tan especial como lo recuerdo. Besos

Trini, de eso se trata, no lo cuento para que conozcáis la historia... sino porque sé que cada uno lleváis algo similar dentro. Besos

Óscar, el silencio de cuando ocurrió no lo he escrito... es que no puedo describirlo. Un abrazo

Evinchi, gracias. Muas.

Dianna, parece como si me conocieras de siempre. Besos, y feliz vida.

Thiago, bienvenido a Scriptoria. Gracias por hacerme llegar tu historia. Es lo que digo por ahí arriba... que todos tenemos algo así que recordar. Abrazos.

Montse 18/2/08 8:33  

Es precioso como lo cuentas, me ha encantado.
Me ha llamado tambien la atencion porque el dia que murio mi abuelo tuve una sensacion similar a la explicas mirando el cielo.
Un abrazo

Juanjo 18/2/08 15:20  

Precioso, enhorabuena. y ahora a clase de Historia, está siendo un día genial. Gracias. Un abrazo.

AdR 18/2/08 18:24  

Montse, Gracias por tus palabras. Besos

Juanjo, encantado de verte por aquí, y de tu regreso a "casa" :) Sigue con tu día genial, me alegro de haber sido partícipe en un ápice al menos. Un abrazo

Σ=o) Pau 3/9/08 1:49  

Sabes, cuando mi Güeli murió, miré el cielo, la luna mengüaba y la sensación que tuve fue como si tuviera rostro hasta se le veía la nariz es loco verla así, no ha sido la única vez, pero eso día tenía una sonrisa dibujada y se la mostré a mi mamá y le dije:
"Si hasta la luna sonríe porque un angelito está entrando al cielo"

Cuando estás sensible estos recuerdos calan pero de emoción, gracias por tu historia.
Dicen que hay que pedir un deseo cuando ves una estrella fugaz...mmm... no se vale, tienes santos en el cielo jejeje seguro que no se demora nada en cumplirlo ya tu se lo pides a tu abuela :)

besos ronroneados

AdR 3/9/08 23:04  

Pau, gracias por leerme tan abajo y contarme tu historia. Un día tendré que contar la historia de mi otra abuela, la paterna.

Yo pido deseos todos los días, la mayoría no se cumplen. Pero es bueno tenerlos :) Y guardarme los besos.

Besos.

Carlota 18/9/08 22:31  

ainsss, escritor, me pusiste la carne de gallina (con lo que odio esta expresión, grr), pero parece mentira la manera en que transmites. Un beso.

AdR 20/9/08 20:32  

Carlota, gracias por leer esta parte de la vida de mi abuela :). Seguiré transmitiendo lo que pueda. Besos