... Y la chica regresaba al bosque a oír historias, a veces nevaba, a veces llovía, y en aquellas tardes sus ojos se volvían de un gris tan claro que en ocasiones parecían blancos.

-Piedra y la chica de ojos azules-

Una Hora fundida en Cuentos

"El anciano caminó a pasos lentos y torpes por la arena fina que el aire de la playa aún se antojaba en remontar en invierno, peinándola primero.
El cielo se había tornado de un celeste que el mar tranquilo devolvía plomizo, como en los días en que ella se fue de él. Hacía tanto... pero él lo recordaba como su ayer.

... los días de cama, él a su lado, ella durmiendo, un bote de pastillas que ya no hacían efecto, unas lágrimas bebidas por una almohada blanca... y mientras ella se iba él le contaba...

... cuentos
.

Tomó asiento junto a unas piedras, y éstas le miraron boquiabiertas, y exclamaron en silencio:

- ¡Ha vuelto el cuentacuentos!.

Y se arremolinaron en torno a él, sin moverse, porque eran piedras con alma pero sin pies.

Entonces el anciano abrió un libro de tapas de seda, un libro que olía a sábanas calientes al amanecer.

Y sobre él puso el tiempo de bolsillo de su primer aniversario. Sin cadena, porque al tiempo no se le puede atar.
Aún marcaba las horas.

tic tac, tic tac...

Entonces comenzó a leer y las manecillas comenzaron a girar, vertiginosas, y el reloj se empezó a fundir con las hojas: el metal cobrizo se diluyó entre el papel, como mercurio líquido, los números se dieron la vuelta y se engancharon en las palabras impresas, las ruedas dentadas se clavaron en las historias jamás narradas, la esfera blanca se elevó al cielo, como un alma alada, y las manecillas acabaron durmiendo sus sueños en dos de tus miradas.

tic tac, tic tac, tic tac...

Y todo dejó de sonar, ni sus palabras hablaban ni las horas, ni el cielo en sus ojos... ni las olas.
Sólo una de las piedras, la más joven, la más pequeña, la que aún no comprendía el transcurrir del tiempo... dijo en un susurro silencioso:
- ¡Ha vuelto el cuentacuentos! ¡Ha vuelto el cuentacuentos!"

*foto de aquí

31 Comentarios | Escribe el tuyo:

Mary 17/2/09 1:16  

Mira, lo mismo que dije yo, y con la misma efusividad, cuando volviste a deleitarnos con tus historias en tu blog, tras tu pausa merecida. :-)
Besito

Nayuribe 17/2/09 4:45  

Tic tac, tic tac, y el tiempo dejó de transcurrir... pero el cuentacuentos sintió que el suyo aún empezaba... o terminaba? sin tiempo sólo se vivía, sin presente ni pasado...
Besitos

Mita 17/2/09 6:23  

Es muy bueno. Qué bonita la foto
Besos

dintel 17/2/09 9:07  

¿Y quién entiende el transcurrir del tiempo? (Y no me pongo a buscar significados sobre eso que acabo muy sugestionada).

Angel 17/2/09 10:30  

Que bueno que volvió entonces... como cuando regresastes...

39escalones 17/2/09 10:50  

Lo bueno de las despedidas son los regresos. Cuando se regresa, claro.
Un abrazo.

Wen 17/2/09 11:47  

Podías contarnos más sobre esa piedra, sobre la más jóven, la que aun no comprendía el transcurrir del tiempo :)

Eria.. 17/2/09 11:58  

Será tangible el silencio, material y acaso no lo vemos? Un mundo dentro del silencio donde todos escuchan.. que cosas tan raras me haces pensar jajajaj. Es muy bonito tu cuento. y muy Tierno. Besitos varios.

Borja F. Caamaño 17/2/09 12:11  

Tu cuentacuentos me ha recordado a aquel hombre que vagaba por las noches de la 2, compartiendo sus historias, sin un rumbo fijo, que venía a llamarse El autoestopista...

Un fuerte abrazo desde el Otro Lado

Belén 17/2/09 12:51  

Una vez la hermana de una amiga mía nos contó que cuando sus hijos jugaban en el parque, ella contaba cuentos que regalaba a sus amigos... siempre me he visto así y me encantaría serlo... quizá con el tiempo y una caña, no se...

Besicos

Sureña 17/2/09 13:04  

Al cuentacuentos le sobraba tiempo e historias por contar, pero le faltaba lo más importante...

Por eso quizá tardó tanto en volver, porque sabía que las manecillas del reloj se fundirían con sus palabras para siempre, para que nunca más le volvieran a sobrar.

Besos, con alma

P.d.: que esa escena se quede en eso, en un cuento...

Fomenta el Trueque 17/2/09 17:19  

a ver que os parece, he actualizado comentándolo un poco mejor:

http://fomentaeltrueque.blogspot.com/

Elèna Casero 17/2/09 19:53  

Angelito, vas mejorando poéticamente por días o por horas, como el reloj del cuentacuentos.

Un beso,.

Sombras en el corazón 17/2/09 22:14  

Evocador. Me apetece ahora mismo ser piedra y que me cuentes uno de de tus cuentos. Prometo no moverme y escuchar atentamente.

Un abrazo

Mr Blueberry 17/2/09 23:15  

Me gustó el relato tío...El transcurrir del tiempo, como se nos olvida cuando estamos con líos disfrutar de eso...Y no es hasta que te haces viejo y te queda poco tiempo, que te das cuenta del tiempo y su transcurrir...

Abrazotes

berrendita 18/2/09 2:14  

¡¡Madre mía!! Has vuelto. Y este escritorio con tapas de seda huele a sábanas calientes al amanecer. Y sólo una piedra, la más pequeña, desafía al tiempo, porque no lo comprende. Me encantaría ser esa piedra, siempre. :)

Besos.

TriniReina 18/2/09 7:48  

Quizá sólo se atrevió a hablar la pequeña, pero segura estoy que las demás también gozaron y seguirán haciéndolo del cuentacuentos...Como nosotros disfrutamos de tus letras.

Un abrazo

sueño 18/2/09 9:32  

Yo aún recuerdo cuando mi madre me contaba cuentos por la noche, o cualquier tarde sin venir a cuento, (nunca mejor dicho).
Creo que sólo siendo niño se entiende eso, porque ahora las paso canutas contándoles los mismos cuentos a mis sobrinas, pero claro... mi extraordinaria memoria me hace saltar de los cabritillos, a caperucita, a ...
mejor leerlo.

un abrazo. Fantástico.

Camille 18/2/09 15:43  

Me encantan los cuentos..
Viva el cuentacuentos!

Besos

Carlos 18/2/09 20:08  

Hasta el levante giró su viento.Ya no jugaba con las olas,con las banderas,ni con los aparejos,todo era calma,silencio.
Mas no de tristeza sino de atención,de emoción contenida
en el tiempo.
Y aquí nos tienes,alrededor del cuentacuentos atrapados en tu texto quillo :)

Un abrazo mago!

veinteañera 18/2/09 20:42  

Estoy segura, esas piedras después de escuchar al cuentacuentos perdieron sus aristas para convertirse en cantos rodados de río.

Volvía el cuentacuentos, el no podía perder sus aristas, pero volvía cambiado por el tiempo, con un corazón más grande porque va cargado de recuerdos que no se diluyen ni licuan -eso lo sabe hasta la piedra más tonta-.

Además este cuentacuentos nos regala imágenes robadas de un sueño: El cielo se había tornado de un celeste que el mar tranquilo devolvía plomizo

Maravillada con tu tiempo.
un beso!

*Aquella piedra tan pequeña sin duda era la más sabia.

AlmA :) 18/2/09 21:22  

y es que... la magia del cuentacuentos es... de polvo de estrella...con burbujas arcoiris... con sonrisa de pétalos blancos... y la esencia del alma de piedra pequeña... comprende el significado codificado...

un beso

AdR 18/2/09 23:45  

UNA NOTA PARA TODOS...

Creo que la mayoría de vosotros (no todos) os habéis sentido demasiado identificados con la piedra pequeña. Eso está bien, pero esa piedra es la que no comprende el desarrollo... ni de este cuento, ni del paso del tiempo. Así que (si no me equivoco) es posible que seais muchos los que habéis visto este cuento desde una perspectiva muy diferente a la que yo le quise dar.

Toda una sorpresa para mí :)
.




Mary, las pausas siempre son merecidas, ¿verdad? Y necesarias. Besos.

Nayuribe, ¿empezaba o terminaba? ;)

Besos

Mita, este es uno de los posts que me he sacado a partir de la foto :)

Besos. Gracias.

dintel, yo acabaría de los nervios :) Ahí el transcurrir del tiempo se refiere a algo en concreto ;)

Besos.

Ángel, algo así. Yo me he quedado.

Abrazos.

39escalones, justo, cuando al fin se regresa :) Abrazos.

Wen, en realidad es la menos sabia... yo creo que con eso digo todo :)

Besos.

Eria, yo lo palpo, a ese silencio, pero verlo es difícil. Supongo que con palparlo ya es suficiente, ¿no?

Besos.

Borja, recuerdo ese programa, era buenísimo. Tengo que buscarme alguno por internet :)

Abrazos.

Belén, estoy seguro y completamente convencido de que tú serías una excelente cuentacuentos :) Y hasta las piedras te oirían.

Besitos.

Sureña, le faltaba lo más importante, sí. Pero no todo lo que dices le sobraba ;)

Besos, almada.
P.D.: creo que lo has entendido

Elena, viniendo de ti, es todo un halago.

Besos.

Sombras en el Corazón, si has preferido ser piedra he conseguido mucho con este escrito :)

Besos.

Mr. Blueberry, ¡exacto! Tú lo has dicho... cuando te haces viejo... por eso la piedra pequeñita no sabía eso ;)

Abrazos.

berrendita, yo he vuelto, eso está claro pero... ¿tú crees que la piedra pequeña desafía al tiempo? ¿O no lo entiende? :)

Besos.

Trini, bueno, de mis letras podríais seguir disfrutando, sí :)

Besos.

sueño, mi padre solía variar un poco los cuentos... eso es lo que me ha quedado a mí, que los destrozo a veces y destruyo vuestras infancias :D

Abrazos.

Camille, a mí me gusta contarlos, mucho más que me los cuenten :)

Besos.

Carlos, te lo había dicho antes ya, pero... tus comentarios son muy poéticos, dignos de acompañar al texto de ese cuentacuentos :)

gracias.
Abrazos.

Veinteañera, ese cuentacuentos, como su corazón, ya venía descargado de aristas desde hacía tiempo. Pero eso sí, como bien dices, lleno de recuerdos.

Eso que dices robado de un sueño... es un augurio ;)

Espero que sigas maravillándote con el resto del Dodecaedro

Besos.
P.D.: Mmmm... esta vez siento decirte que no, no lo era :)

Alma :), así es esa magia... pero la piedra pequeña... ya te digo que no la entiende por completo :).

Besos

Raúl 19/2/09 0:24  

Sabes cuál sería un buen comentario para esta anetrada? Pues escribir:
- "había una vez..."

Iraunsugue_Eternia 19/2/09 19:41  

El otro día pensé que había dejado un comentario, pero está visto que algo pasó y que no se quedó grabado. Dije algo así como que yo sería la piedra de en medio, la que simplemente se sienta cerca del cuentacuentos para escuchar aquello que nunca dijo, leer lo que no está escrito.

Un beso.

María 20/2/09 9:39  

Un cuentacuentos es un hacedor de sueños, capaz de transportarte, de hacerte viajar en el tiempo y el espacio a paraisos muy lejos de la realidad que ensucia nuestra imaginación "alada"...y la que todavía no estaba sucia, no percibió la magia del momento, devolviendo de un plumado a todos a la verdad.
Me ha encantado...precioso.
Un beso.

María 20/2/09 9:39  

Un cuentacuentos es un hacedor de sueños, capaz de transportarte, de hacerte viajar en el tiempo y el espacio a paraisos muy lejos de la realidad que ensucia nuestra imaginación "alada"...y la que todavía no estaba sucia, no percibió la magia del momento, devolviendo de un plumado a todos a la verdad.
Me ha encantado...precioso.
Un beso.

Montsecr 20/2/09 13:33  

Es una historia triste y a la vez hermosa. Te felicito le has buscado un hermoso lugar donde dejar de hacer tic-tac.

Un besazo!!!

AdR 20/2/09 22:56  

Raul, como los buenos cuentos ¿no? :) Cómo me gustan a mí esos comienzos.

Abrazos.

Eternia, entonces el comentario que creías haber dejado se fundió con el cuento del cuentacuentos :) Las piedras de en medio suelen ser las que atesoran a medio camino de su vida muchos recuerdos.

Besos.

Maria, me encanta tu definición de cuentacuentos. Y hasta ese plumazo que has sabido ver y que devuelve la realidad al final de este cuento.

Besos.

Montse, triste y hermosa, como la vida. ¿Qué mejor sitio que una playa para que los corazones dejen de hacer... tic tac? :)

Besazo.

Penélope 26/2/09 15:51  

Cuéntalo otra vez, Sam!



Un beso


P

AdR 1/3/09 13:23  

Penélope, "Érase una vez..." :P

Besos.