... Y la chica regresaba al bosque a oír historias, a veces nevaba, a veces llovía, y en aquellas tardes sus ojos se volvían de un gris tan claro que en ocasiones parecían blancos.

-Piedra y la chica de ojos azules-

El Tiempo Helicoidal


"La soledad sólo es una etapa. Una etapa durante la que se camina entre espirales de amores que perviven en horas durmientes, varadas."

Eso fue lo que escribí para empezar una nueva libreta de tapas negras. Me había sentado en uno de los cafés que frecuento algunas tardes y, mientras daba los últimos sorbos al poso de mis recuerdos, alcé la vista y la vi: La esfera helicoidal... donde las horas parecían marcar un tiempo infinito para amar. Traté de averiguar la hora, pero las manecillas no paraban de dar vueltas, apuntando desde mi plexo al costado, y viceversa.

Y se hicieron un nudo entre ellas, porque el minutero se detuvo en tu encanto y el segundero cayó muerto en mi ausencia.

Con el sonido cadencioso del reloj sentí un ahogo entre tu risa y mis lágrimas de tristeza.

- ¿Qué hora es? - le pregunté a la chica que recogía mi taza de café.
- Son las... - y miró el reloj helicoidal y se quedó congelada, como muerta.

La miré y se convirtió en una estatua de piedra que el viento de un solsticio venidero barrió sin contemplación, como la arena del desierto hizo con tus miradas las veces que coincidimos.

Mi pluma cayó muerta por un filo de la mesa, y el papel de la libreta marchitó en tostado la definición de soledad que yo había escrito al comienzo de esa tarde de nubes dispersas. Me armé de valor y miré al reloj de frente. Sobre él un camaleón negro dormitaba enroscado en mi tiempo, sonriendo.

- Quizás no sea demasiado tarde. Tengo que lacrar una carta para ella - me dije.

Cogí mi abrigo y salí de allí sin mediar más palabras. Y no vi que el reloj marcaba unos abrazos en punto y un beso tuyo con sabor a sueño a menos cuarto. Afuera, el viento ya comenzaba a hacerse dueño de algo indefinido que reposaba junto a las buganvillas y lavandas.

-.-

Este cuento formará parte de un nuevo grupo de cuentos relacionados con relojes y el paso (o no) del tiempo. Los cuentos formarán parte del Relatario de Scriptoria y, aunque no tendrán nada que ver entre ellos, pongo una guía en la barra lateral con tres relatos que ya forman parte de esta nueva serie, titulada: Dodecaedro.

¿Quieres saber el porqué de este Tiempo Helicoidal? ¿Quién es el protagonista? ¿Por qué surge esta idea y de dónde viene... o dónde va?... Lee el primer comentario.

38 Comentarios | Escribe el tuyo:

AdR 6/2/09 16:07  

Este cuento narrado en primera persona por el protagonista de Solsticio con Beso bien podría ser un prólogo a aquel cuento que escribí para Blogs de Papel (I). Contiene muchos elementos de aquella historia. Siempre te puedes quedar en este prólogo pero... si quieres saber más sobre la historia de su protagonista y sobre otros maravillosos 14 relatos de otros autores y compañeros... Puedes comprar el libro aquí.

Ale 6/2/09 17:50  

muy bueno

Sureña 6/2/09 17:59  

Después de eso, cualquier palabra de alguno de ellos habría sido inútil.

Ese reloj tenía todas las respuestas.

Cuando se acerque el Solsticio de Verano observaré detenidamente los relojes para encontrar esas horas varadas.

Besicos

Nayuribe 6/2/09 18:16  

Me gusta mucho como entremezclas el tiempo, y la hora con él y ella... con los besos, la ausencia...
Muy bonito cuento
besos

Penélope 6/2/09 18:53  

El tiempo funcionaba a las mil maravillas, con su compás bien medido, con sus agujas danzantes...
Lo que pasa es que los humanos no tenemos noción de eso, por más relojes que veamos...

Es una preciosidad de texto. Me ha encantado!


Un beso, muakss!


P

charlotte 7/2/09 0:51  

encapsulasdos en la eternidad...
El tiempo que bello tema, y que bien que lo haces!, Adr,me saco el sombrero!

Eria.. 7/2/09 9:55  

Siiiiiiiiii, cuando lo he leido he pensado; ¿aparecerá un camaleón? Besitos varios.

Belén 7/2/09 9:55  

Sabía que el camaleón estaba ahí... me venía un aroma a papel cuando leía este monitor...

Nos vamos conociendo, querido mío...

besicos

Lía Vega Erao 7/2/09 10:37  

Amigo... ¿qué pasa si te quedas sin tinta?

Besos nazaríes...

DianNa_ 7/2/09 12:29  

Espero que no sea demasiado tarde... a veces los relojes cambian su ritmo para acompasarlo al nuestro.

Besos, niño.

veinteañera 7/2/09 13:42  

Para mí es como un reloj de arena, transcurre tan lentamente que cuando te quieres dar cuenta te estás resbalando entre granos de arena. Pero hay [1] hechos tan maravillosos que son capaces de transformar esa noción tan estúpida que tenemos de él.

Siempre que hablas de tiempo me viene a la memoria ese lienzo tan pequeñito de Dalí -La persistencia de la memoria- También he recordado pisadas negras en un suelo ajedrezado. Otra estampa daliniana

(No puedo dejar de ver a mi tortuga Casiopea cada vez que aparece tu camaleón)

Un beso
[1]Hechos son personas, gestos, recuerdos, palabras, todo lo que uno quiera

Carlos 7/2/09 17:05  

Y lo indefinido se asoma por la cubierta de papel.Puedo ver sus manecillas sujetas al barco con tanta fuerza que el viento no puede llevarles,ni a ello ni al barco.
Y ello no es sino el tiempo,detenido en el puerto,da igual Real o de Santa María.Detenido en la bahía frente a ese café,contempla una escena más en las páginas de cada día.
Escritores,Scriptoria,escritura,escribir,el remolino comienza a formarse de nuevo, el tiempo no quiere perderselo,solo el sabe lo que pasará, y efectivamente, de la vorágine elíptica surgen cuentos que volarán hasta cada uno de nosotros.
Nunca es tarde para leerte quillo,es mas,es un placer.

Un abrazo!

Daniel H. M. 7/2/09 18:20  

Pues me sonaba más a epílogo que a prólogo, vamos que veía una gran historia detrás, pero bueno, es cuestión de montaje ;) jejeje. A qué tal las demás caras del dodecaedro (yo voy a ver si encuentro algo en el cajón para colgar mañana, esto es un sinvivir)

sueño 8/2/09 11:05  

Curisamente ayer vi El curioso caso de Benjamin Button. Un hombre que vivía su tiempo al revés.

Siempre que un reloj nos marque un abrazo en punto... la cosa pinta bien. Ahora me da pena los que me cargué de pequeño intentando ver que diablos había en sus entrañas, (cuando no llevaban esa maldita pila pequeñita pegada a un pegote negro)y eran decenas de pequeñitas ruedas dentadas que giraban. Siempre me maravilló pensar qué movía aquello. Y me daba miedo para uno de aquellos relojes porque pensaba que el tiempo se detendría.

un abrazo. Genial.

Mary 8/2/09 12:08  

El paso del tiempo es algo que, no sé todavía si me fascina o me deja desangelada, pero desde luego no me es indiferente.... Como siempre, siento tus relatos.

Besino a la andaluza

berrendita 8/2/09 13:09  

Los abrazos siempre son a en punto y los besos siempre saben a sueño, son un sueño en sí mismos. Otra cosa es que no sepamos adivinarlos enredados en la cola de un camaleón negro, en un reloj helidoidal cuyo laberinto traza los caminos de la soledad, allá donde quedan varadas las manecillas del reloj, los abrazos y los besos.

Un beso, mi querido AdR.

Óscar 8/2/09 16:20  

Soledad, nostalgia, el tiempo...
El tiempo siempre es testigo mudo del acontecer, por muchas formas sinuosas que adopte. Hace poco terminé de leer la trilogía 'Tu rostro mañana', de Javier Marías, en la que se definía el tiempo como el único nexo de unión entre los que estamos y los que se fueron, la única esperanza de éstos por arribar al momento ulterior de la existencia sin que pierdan el sentido de su existencia (muerta, olvidada).

Gran relato/cuento. Saludos,

Óscar

Óscar 8/2/09 16:21  

Soledad, nostalgia, el tiempo...
El tiempo siempre es testigo mudo del acontecer, por muchas formas sinuosas que adopte. Hace poco terminé de leer la trilogía 'Tu rostro mañana', de Javier Marías, en la que se definía el tiempo como el único nexo de unión entre los que estamos y los que se fueron, la única esperanza de éstos por arribar al momento ulterior de la existencia sin que pierdan el sentido de su existencia (muerta, olvidada).

Gran relato/cuento. Saludos,

Óscar

Angel 8/2/09 21:30  

Y que razon tienes que la soledad solo es una etapa..., al menos lo ha sido para mi..

princesadehojalata 8/2/09 21:44  

Joder.

princesadehojalata 8/2/09 21:45  

perdón, me dejé olvidados los puntos suspensivos, aquí están

...

AdR 8/2/09 22:49  

Ale, gracias. Y bienvenida a Scriptoria.

Sureña, completamente inútil.

Ese reloj helicoidal contiene un resumen ¿no? :)

Lo más probable es que en esas horas varadas del solsticio quede atrapado algún beso en papel.

Besos, amiga.

Nayuribe, gracias. Espero poder seguir mezclando esos elementos y que no se vuelva repetitivo.

Besos.

Penélope, y cuando creemos tener la noción... la perdemos.

Gracias.
Besos :)

Charlotte, me gusta jugar con él, con el tiempo, encapsulado o no... es uno de mis miedos.

Gracias :).
Besos.

Eria, y ahí está el jodío :)

Besos.

Belén, sabía que lo ibas a saber y que te llegaría el aroma :) Si es que tú también estás en ese papel :)

Besos, niña.

Lía, uuuuhh, escribiré con mi propia sangre, porque mis lágrimas las guardo para otra cosa.

Besos.

Dianna, sí, justo, a veces... cambian el ritmo, otras depende mucho del viento que sople, de los días, etc.

Besos :)

Veinteañera, yo no sé si yo, o como persona o como juntapabras, voy a poder capturar una milimétrica noción de ese tiempo del que hablas. Ojalá.

Lo que sí es seguro es que la arena y la luz solar en relojes van a ser protagonistas de este Dodecaedro.

Se me va a empezar a parecer Casiopea a mi camaleón. Aunque éste último no tiene nombre, ni creo que lo tenga nunca... mejor así.

Besos :)

Carlos, nunca es tarde para releer tus comentarios :) Son una maravilla. En remolino, torbellinos, corrientes de aire o de agua :) No dejas indiferente, como esos relojes de horas extrañas que capturan, atrapan o preceden a... algo.

Abrazos.

Daniel, podría ser epílogo, pero... si lees Solsticio con beso... verás que eso es imposible :) El resto de horas del dodecaedro irán saliendo... lentas.

Abrazos

sueño, tendré que ver esa película. ¿Tú también metías tus zarpas entre relojes? :) Yo guardaba algunas ruedas dentadas de esas :) Me fascinaban.

Abrazos.

Mary, a mí el paso del tiempo me afecta y me engatusa a partes iguales :)

Beso andaluz, pues.

berrendita, entre abrazos, besos, ausencias, soledades relojes, camaleones y manillas que se encuentran o desencuentran... creo que me estoy creando una cosmogonía bastante peculiar y lacerante.

Besos :)

Óscar, pues a esa única esperanza me aferro. No sabes cómo.

Abrazos.

Ángel, y para mí, espero. Abrazos.

Princesa...,¿y los puntos suspensivos significa que te ha gustado? :D

Besos.

Mita 8/2/09 22:59  

Ah, libreta nueva ...huele bien?
Besos

39escalones 9/2/09 8:55  

Todos los relojes son así, aunque no lo parezcan o no lo creamos.
Un abrazo.

dintel 9/2/09 9:23  

Creo que ya te lo dije un día, el tiempo y su medición es un tema que me apasiona.

princesadehojalata 9/2/09 11:17  

!!!

(éstos iban tambiénen el primer mensaje. O sea, que mucho.)

Miguelo 9/2/09 11:45  

vaya muy original la entrada, y todo el blog en general. me pasare a leerte me ha gustado

Wen 9/2/09 13:11  

Jo, siempre me sorprendes mucho al leerte, y eso que a veces no te comprendo, como al tiempo o la vida. Espero poco a poco... ir comprendiendo un poco algo, lo que sea. A veces eres muy cálido :) aquí vengo al calorcito un ratillo, un saludo :)

TriniReina 9/2/09 13:21  

Pues a mi este reloj helicoidal me lleva de minutos de esperanza a segundos de melancolía.

Me gusta mucho el relato y pienso que, conociéndote, nos deleitarás con más del mismo estilo y, eso espero.

Un abrazo

Blanca 9/2/09 16:57  

Lo leí apenas lo publicaste el viernes. Lo he leído varias veces más desde entonces. Aún no encuentro nada que pueda decir sobre él que no me resulte banal o que se quede en menos. Quizá únicamente que, mietras lo leía el viernes, no pude evitar que bajara rodando por mi mejilla una lágrima. Es precioso, Ángel. Tanto...

Un beso.

PD. ¿Gracias al sol?

AdR 9/2/09 17:40  

Mita, casualmente, como el protagonista de este relato... comencé una libreta nueva, negra :)

Aún no huele bien, la tengo que manosear más... (venga, que baje modesto que subo yo, :D).

Besos.

39escalones, llevas toda la razón.

Abrazos.

dintel, en algún comentario te lo leí, entonces... espero que disfrutes con los relatos que vengan para este Dodecaedro. Besos.

princesa..., :D Vale, vale... gracias.

Miguelo, bienvenido a Scriptoria, me pasaré a echarte un vistazo en cuanto pueda :)

Wen, te entiendo, porque este relato lo concebí pensando en Solsticio con Beso de Blogs de Papel, si acaso ahí podrías intuir algo de lo que pasa entre esos personajes... esta entrada así... sola... como que se queda con muchas cosas sueltas. Voy a leerte, que hace tiempo que no me paso :)

Besos.
P.D.: Me alegra mucho que se note la calidez de vez en cuando.

Trini, eso es. Esperanza y melancolía a partes iguales... a saber lo que les pasará después a los protagonistas...

Sea este estilo entonces :)

Besos.

Blanca, tú nunca comentas nada banal :) Si supieras de todas las ideas que he sacado de todos vuestros comentarios... :)
Gracias.

Besos.
P.D.: Al sol, claro, porque esribiste que sonreíais... y para mí esas sonrisas las regala el sol :)

el angel de las mil violetas 9/2/09 19:47  

me encantan la dulzura y la elegancia de todas tus palabras...
Un beso.

guillermo elt 9/2/09 19:55  

Espero que en tu vida hayan muchos afectos en punto, abrazos y medios y besos y tres cuartos. y que nunca tengas sueños helioidales hacia afuera, sino todos hacia adentro dando siempre en la diana.
Se despide, con un abrazo, el bicho de pelusa (era eso???... jejeje)

Σ=o) Pau 10/2/09 6:41  

Para mi la soledad es una etapa que hace mucho dejó el tiempo varado entre mis sentimientos y deseos y por más que quiero escuchar algún tictac que me diga lo contrario para salir de ella, el segundero no se mueve... la historia es preciosa, solo que para mi es demasiado melancólica porque se mezcla con lo que siento...

pd: el sábado estuve de cumple, así que te dejo un trozo de torta de trufa

un abrazo ronroneado

verdial 10/2/09 17:40  

Tal vez el tiempo se para a veces porque somos nosotrotros mismos lo que lo dejamos varados. Situaciones más o menos límites detienen hasta los sentidos.

Besos

AdR 11/2/09 21:42  

el ángel..., a mí me encanta que pienses y las sientas así :)

Besos

guillermo, ¿el bicho de pelusa? ¿Qué es eso? :D En mi vida hay besos, abrazos... helicoidales, en espiral, varados en tiempos, en horas muertas y en vientos vivos... todo eso y más :)

Abrazos.

Pau, justo esa era la intención del relato, que se mezclase con un recuerdo o un sentir y se hiciera melancólico :)

Besos.
P.D.: Ya fui a por mi tarta de trufa, ñam :) Gracias.

Verdial, tal vez...
como en otros relatos que escribí sobre el tiempo en los relojes. Ya dije que ya no llevo reloj, se me paran, y no es culpa de ellos.

Besos.

María 20/2/09 10:33  

"Un reloj sin agujas
se me anuda en la ilusión,
y no quiero dejar de buscar
por si algún día encuentro"

AdR 20/2/09 23:18  

...

"los besos que me dejaste
entre las horas de una canción.
Y el brillo de tus ojos
en los nudos de mi pasión."

No he podido resistirme a seguirlo, María :) No sé si he estado a tu altura. Gracias.