... Y la chica regresaba al bosque a oír historias, a veces nevaba, a veces llovía, y en aquellas tardes sus ojos se volvían de un gris tan claro que en ocasiones parecían blancos.

-Piedra y la chica de ojos azules-

¡Ordena los Libros!

Anda que no recuerdo la de veces que mi madre me decía (cuando vivía con ella):

- Niño, a ver cuando me ordenas todos esos libros... ¡Hay que ver la de libros que tienes!

Y yo pensaba: "Si a mí me gustan así, amontonados en las estanterías". Eso le da un toque de intelectualidad que nunca he poseído. Pero nada, mi madre erre que erre, y yo en mis trece, sin bajarme del burro.

Yo estudié, y no es por darme bombo ni platillo, Archivística y Biblioteconomía entre otras cosas pero las ganas de catalogar los libros adecuadamente eran proporcionales a las que tenía de tirarme de lo más alto del campanario de la parroquia... por mucho que mi abuela paterna me cantase una y otra vez que tenía las patitas de alambre y no me haría sangre.

Pasaron los años y me vine a Madrid. Y mis libros se quedaron allí, en el sur, impregnándose de la sal que traía el viento del Atlántico y que se colaba por las ventanas.

Hace poco mi madre me telefoneó y me dijo:
- Nos hemos llevado la mayoría de los libros a la casa de campo.

Y yo:
- Vale, maíta, me parece mu bien.

Y cuando bajé para las Navidades pasadas todo estaba un poco cambiado, como más vacío de mí. Indagué entre lo poco que quedaba en las estanterías y encontré algo que no había visto jamás:

Comprobé que el prólogo estaba fechado en 1925. Luego hice lo que hago siempre con todos los libros que caen en mis manos: lo abrí por una página al azar y me lo acerqué a la cara para que, con la fragancia que guardaba entre sus páginas amarillentas, me contase algo de su vida. Los libros antiguos tienen un aroma único y éste olía a buró bajo llave, a madera cuarteada de hace décadas y a algo más que no llegué a comprender. En la primera página encontré esto:


Era un libro de texto de mi abuelo, un objeto que guardaba incomprensiblemente su perfume entre páginas... un libro suyo que había estado jugando conmigo al escondite durante lustros. Y hasta que dejen de jugar sus cartas de amor y su poesía esa rúbrica será lo único que conserve de su puño y letra.

Fotos: AdR

44 Comentarios | Escribe el tuyo:

Sureña 29/1/08 19:17  

Menudo descubrimiento!! me puedo imaginar lo que significaría para ti...

Me encanta el olor de los libros antiguos, te dicen tantas cosas si necesidad de leer una sola palabra...

Besos con aroma a Mediterráneo, el primo hermano del Atlántico! :))

Tormenta. 29/1/08 19:29  

Vaya..como dice Sureña que descubrimiento,y qué agradable..
Imagino todo lo que se te pudo pasar por mente en ese momento..

Cosas que se podrían explicar y que otras son difíciles de expresar como la mayoría de sentimientos..

Se echa de menos no tener a mano nuestras cosas, a mí ahora me sucede,lejos de mi tierra,pero también lejos de muchas cosas mías.. pero se está bien aquí en el sur..
En fin..lo que me temía,un post genial..otro lleno de ternura..si es que tienes mucho arte niño..

Besos.

DianNa_ 29/1/08 19:47  

Hace un par de años me topé por casualidad con un libro de mi abuela, a la que yo nuca he conocido, murió dos años antes de que yo naciera.
Era un libro de cocina, manoseado, con los bordes gastados y algunas manchas sospechosamente aceitosas.
Tenía algunas hojitas sueltas con apuntes de recetas entre sus hojas.
Tuve una sensación de dejá vu rarísimo.
Ahora ese libro lo guardo como oro en paño, para mi es especial.
Besos^^

Evinchi 29/1/08 20:24  

Yo también tengo la casa de mis padres llena de libros, incluso hay parte en la oficina de mi padre. Con los cantos desvaidos por la luz del sol.

Y algún día, un nieto mío hará como tú, porque tengo la manía de firmar y fechar los libros cuando los acabo.

Para mí los libros son tesoros.

Un besito, me ha encantado la historia-

Belén 29/1/08 21:46  

:)

Que bonito A!!!!!!!

Besos

ISOBEL 30/1/08 0:02  

jajajajaa en mi casa me dijeron que la próxima mudanza la hacia yo, que entre libros y trastos...todo era mio. sí... miro, huelo y luego leo. besos, que menos mal que borre la mitad de la entrada.

Ignacio 30/1/08 1:45  

Que pasada... es como si tu abuelo al final te hubiera encontrado.

A mi me encanta el olor de los libros, pero también me encanta tenerlos ordenados, aunque sea de manera aparentemente caótica (no se si me explico).

Precioso relato, por supuesto!

AdR 30/1/08 8:36  

Sureña, sí que significa mucho, mi obsesión es encontrar algunos escritos de mi abuelo que andan perdidos. Y resulta imposible, por más que remuevo no aparecen. Supongo que saldrán cuando quieran dar un paseo :) Gracias ! Besos

Tormenta, cuando vi la rúbrica no pude hacer otra cosa que pasar los dedos por encima de ella, apoca distancia... la verdad es que fue emocionante porque sólo conservo otra cosa de mi abuelo, un regalo del que hablaré en otra ocasión, y nada más. Besos, y gracias.

Dianna, gracias por contarme esa historia, este libro es para mí como el de tu abuela para ti. La sensación de deja vu existe, es así. Besos

Evinchi, bonita manía, yo tengo algunos incluso anotados en los bordes, o les hago mi prólogo :) como al diario de Ana Frank. Espero que algún día caigan en las manos de alguien :) Besos

Belén, tú sí que escribes bonito :) Gracias. Besos

Isobel, a mí siempre me están diciendo que las mudanzas me las voy a cargar yo :) Pero al final me libro, por eso de vivir lejos... ¿Qué decía tu otra mitad del comentario? :) Besos

Ignacio, Sí, es eso, como si me hubiera encontrado :) Te explicas con el caos del orden de los libros, a mí me pasa :) Un abrazo.

39escalones 30/1/08 9:05  

Encontraste el tesoro, la puerta al pasado. Uno de esos mágicos y extraños momentos que nos regala la vida.
Saludos.

Angel 30/1/08 9:21  

la verdad es que es todo un descubrimiento, y ver un libro asi tan antiguo y firmado por tu abuelo tiene que poner los pelos de punta..

Mariano Zurdo 30/1/08 10:38  

Las estanterías esconden esos tesoros cuando están desordenadas (como las mías, por cierto, XDDD).
Esos descubrimientos producen respingos en la piel.
Besitos/azos.

LaRaKela.com 30/1/08 12:41  

Qué suerte la tuya, siempre deseo encontrarme sorpresas misteriosas ¡y nada!
Voy a esperar a ver qué pasa.
BESO!

emma woodhouse 30/1/08 12:47  

Mmmmmmmmm Archivística y Biblioteconomía!!!

Yo quería estudiar eso... pero no pudo ser.... Tenía que irme a Barcelona y la economía familiar no lo permitía.... Pero no me arrepiento! Estudié filología y me encantó.... Pero bueno, que hubiera flipado por un tubo siendo bibliotecaria!

Sabes que a mí mi madre me decía, y en realidad me sigue diciendo lo mismo sobre los libros. Tengo las estanterías llenas, a rebentar! Filas de libros encima de más filas de libros, y en cualquier rincón que queda libre... ahí meto más libros... Y no hay cosa que me guste más que el olor a polvo de los libros viejos. En casa me toman por loca porque lo primero que hago cuando encuentro un libro antiguo, o no, da igual, es llevármelo a la nariz.... Me fascina! Me medio emborracha!.... No se puede explicar con palabras....

Pero bueno... no me enrollo más....

Solo decirte que, como siempre, tu post me ha encantado... Y que tendrías que replantearte seriamente eso de autodefinirte como “escritor frustrado”.......


Muchos Besos Adr

Emma

Trini 30/1/08 12:57  

También huelen a nostalgias. Los libros leidos hace tiempo, son como las canciones viejas, las oyes y rememoras dónde y con quién las oistes. Los libro ste llevan al tiempo en que cayeron en tus manos y dozaste su lectura...

Un abrazo
PD: Me encantan los libros, siempre han sido mi pasión, hasta el punto de que, cuando muera, será lo que más me duela abandonar.

La interrogación 30/1/08 17:20  

Qué emocionante encontrar un libro y abrirlo. Además, te diré que los libros que se han "criado" en la costa tiene todavía más acentuado ese olor peculiar. Será el aire húmedo.

Qué chulo el libro de tu abuelo, no?

Arcángel Mirón 30/1/08 18:35  

Casi un descubrimiento de valor arqueológico!! Qué emoción, no?

zanzara 30/1/08 18:41  

Qué bonito, qué gran tesoro has encontrado!!! La verdad es que el olor de los libros es algo que no se puede describir y si son antiguos mejor aún, casi que nos cuentan su propia historia.

Besos!

kiri-dido 30/1/08 22:05  

Hola, vengo del blog de Zánzara. Que bonito descubrimiento...una joya diría yo. Volveré por aquí, me has hecho reir con el recuerdo de las frases de madres y abuelas.
Saludos.

AdR 30/1/08 22:12  

39escalones, así como lo cuentas ha sido, ese libro ya no lo pierdo de vista. Lo llevo conmigo.
Abrazos

Angel, a mí me transportó a sus días llenos de sonrisas severas :) Cuando me decía lo de: Tienes que ser bueno en Matemáticas... y al final me tiré por el Arte :) Un abrazo

Mariano, ya me gustaría a mí hurgar en tu estantería... sin malas intenciones ¿eh? jajaja. Abrazos

Rakela, dales tiempo a las sorpresas, mírame a mi, salieron sin esperarlas :) Besos

Emma, Yo voy a seguir como frustado una temporadita, permitídmelo, jajaja. Yo estuve a punto de entrar en una Biblioteca... pero me quedé a las puertas, el otro tipo tenía algo poderoso... se llama enchufe :) Besos

Trini, a mí no sé si me dolerá abandonarlos... porque más que apego a los libros le tengo apego a las personas que dejaron su huella en las páginas. Besos

Inte, debe ser ese aire húmedo que hablas, sí. El libro está genial, todavía me lo tengo que leer, a trozos, que es como me gusta leer estos libros antiguos de texto :) Besos

Arcángel, Me palpitaba el corazón a mil :) Me traje el libro a Madrid, y lo tengo muy cerquita siempre, casi tanto como el recuerdo de mi abuelo.

Zanzara, este me cuenta historias de mi abuelo ;) Al menos conservo eso de él

Kiri-dido, gracias por pasarte por Scriptoria, hazlo cuando desees, la verdad es que la anécdota del Bostizo fue algo antológico, y no es porque venga de familia :)

Inaicool 30/1/08 22:32  

"Angelito patudo
patitas de alambre
se cayó de una torre
y no se hizo sangre"

Ángel... muy propio! jeje ;)

...
...con la fragancia que guardaba entre sus páginas amarillentas, me contase algo de su vida.
Aunque te parezca mentira, es lo más bonito que he escuchado nunca al oir hablar a una persona de un libro (pobres aquellos que no le dan a los libros el valor que tienen...)

...
Muy bonita y enternecedora historia AdR!, TE FELICITO!

BeSoS LLENOS DE LETRAS...

Tamaruca 30/1/08 22:55  

Me emocionaste.


Yo también atesoro libros y, especialmente, aquellos en los que hay letras de mi abuela. Hay cosas que no tienen precio.

Besicos.

santiago 30/1/08 23:55  

una historia apasionante querido amigo, yo también tengo libros muy antiguos y como tu, desordenados y amontonados, manejas las letras de miedo, y encandilas con tus historias, como siempre es un placer leerte.

Otra cosa, agradecerte tu comparación con Poe, a este mal rimador de versos le ha hecho gran ilusión jejeje.

saludos

Óscar 31/1/08 0:48  

Los olores, como los que describes en el caso que cuentas del libro de tu abuelo, son nuestras llaves de memoria, reflejo de nuestro acontecer más íntimo, expresión de vida, sueño de infancia.

Me parece una anécdota genial.

Saludos

AdR 31/1/08 14:12  

InaiCool, Gracias, pero esa frase sobre el libro no es mia, es de la propia fragancia :) Que es que es una, de todas las que existen, que me pierden. Yo ya huelo hasta los libros nuevos. Besos.

Tamaruca, A mi me gustaria tener mas tesoros como este, pero bueno, teniendo uno y sabiendo que lo leyo mi abuelo es como si lo tuviera todo de el. Besos :)

Santiago, ¡te has puesto foto! Ay, esas palmeras, y esa playa, uf. Gracias por halagarme :) Yo creo que no uso tantas palabras como quisiera a la hora de escribir (asi que no me considero buen escritor) pero si buen contador de historias ¿no? :) Un abrazo P.D.: Te quedo chulo aquello, al estilo Poe, te lo digo otra vez :)

Oscar, Me gusta tu comentario, todo es asi, tan genial como lo pintas :) Un abrazo

pati 31/1/08 15:48  

Es ese algo más lo que engalana tu relato... y a ti, mi querido AdR.

Besos.

;)

Luna Carmesi 31/1/08 18:20  

Pero que genial descubrimiento... Ojala pudiera explorar en esos rincones y descubrir estas cosas.
:)

Yo tambien digo que mi caotica mesa y estanterias son frutos de mi genialidad e hiperactividad... Pero no cuela mucho!
:-S
;-)
Besote

Hogare - 31/1/08 19:26  

Me han dado escalofríos....(de los buenos), me ha encantado este post. Me maravilla toda esa maia que rodea a los libros...preciosa entrada.

P.D: A mí también me gusta tenerlos desordenados y despatarrados por doquier, pero lejos de darme un aire de intelectualidad, me hace parecer una desorganizada insufrible y desagradecida. Y tienen razón...

Hogare - 31/1/08 19:27  

M A G I A...(perdón)

Isabel Romana 31/1/08 19:49  

Es muy emocionante encontrarse con libros, cartas u objetos personales de alguien a quien has querido. Es como si lo recuperases de pronto, pero lleno de misterio. Saludos cordiales.

ISOBEL 31/1/08 21:29  

el cartero me ha dejado algo para ti, pasate

Ispilatze 31/1/08 22:12  

Crecí entre miles(sí, miles de libros). Sólo ahora, en mi nomadismo, me han abandonado para refugiarse (los míos)en cajas y cajas y cajas que se amontonan en el camarote. No me atrevo a desembalarlos... En fin. De niña, desde muy muy niña, en todos "mis"libros (y los que leía de "mis mayores") escribía mi nombre (por cierto, muy corto) en el filo de las páginas, el lado contrario al lomo, para que "cobrara vida" cuando "abanicabas" las páginas, no sé si me explico... Hoy, cuando veo alguno de esos libros firmados en manos de mis hijos o revuelto en alguna caja... uff. No me acompaña mi abuelo, pero sobrevuelan aromas de antaño. Sé que a los que vienen detrás también les gusta. Nunca lo imaginé y mira tú que tal vez un día un nieto... :D

AdR 31/1/08 22:56  

Anda, la Pati, ya decía yo... "¿andendará? ¿andendará?" ;) Me conoces casi desde el nacimiento de Scriptoria y por eso te fijas en los algo más; no es extraño que hayas reparado en el misterio y en la frangancia de un antepasado escondida en esas palabras. Es un placer que engalanes el relato con tu presencia. Besos

Luna, lo del caos en la mesa no es compatible ni con las madres ni con las personas con las que convivimos, :) A mí es que me lo tienen que decir mil veces (niñooooo, ordena los libroooosss) antes de que reaccione. Besos

Hogare, Bienvenida a Scriptoria. Gracias por tu comentario, a mí mi (exquisito) desorden me gusta, es mi orden :) Cuando tenga tiempo le echo un vistazo a tu casa. Besos

Isabel Romana, A mí me transportó a la imagen de mi abuelo rozando las tapas, y a sus dedos separando las páginas para hurgar en la historia de la geografía. Magia, sí. Me paso por tu casa cuando pueda. Besos y gracias.

Isobel, ya me he pasado a por él :) GRACIAS, ya es el segundo de ese tipo :D Dentro de poco alcanzo a Belén, la Meryl Streep de los Blogs, jajaja. Besos

Ispilatze, con lo de abanicar te explicas perfectamente, yo de pequeño hacía dibujos en los bordes, y cuando abanicabas las páginas le dabas movimiento :) Tus hijos estarán orgullosos de tener a una madre que ha repartido palabras por tantos sitios, y tus nietos, y tus nietos. Besos

Sole 1/2/08 2:10  

Siempre cuento que mi mayor tesoro, es la biblioteca que me ha dejado mi abuelo. Hay libros que eran de él, de mi abuela, y de mis bisabuelos!. Si, cuando vinieron de España trajeron todo. Tienen un perfume particular, el de los años, el de historias que cuentan, el del cariño con el que han sido guardados, y sobre todo el amor que guardo por mis abuelos.
Me emocionan ver libros asi, me hacen sentir en el alma un cariño enorme!

AdR 1/2/08 12:33  

Sole, conserva esa biblioteca y que la hereden los tuyos, por Dios, debe ser un tesoro unico. Es muy emocionante, si. Yo solo conservo un libro, ya lo ves, pero es como una biblioteca para mi.

Besos, y gracias por pasarte

dintel 3/2/08 9:57  

Haces lo mismo que yo con los libros.

AdR 3/2/08 11:13  

Dintel, somos almas gemelas pues. Gracias por tu visita :)

Capitán Alatriste 5/2/08 14:48  

Precioso post Adr. Yo también tengo una relación muy especial con los libros, y me he sentido muy identificado con tus letras. Y a tu madre con la mía.

AdR 5/2/08 19:02  

Capitan, gracias. Que os sintais identificados es el mayor premio que me podeis dar. Un abrazo.

veinteañera 5/2/08 19:30  

No hay nada mejor que ese olor a antiguo, el olor de los recuerdos y las mil historias.
Seguro que te quedaste embriagado de él al pasar las hojas del libro de tu abuelo.

Espero que hayas revuelto de nuevo todos tus libros.

Besitos^^

AdR 5/2/08 22:29  

Veinteañera, me he traído el libro a Madrid, y lo tengo que hojear casi cada día, para que su olor me diga cosas nuevas.

Miré entre mis libros pero no había ninguna sorpresa más... por ahora.
Besos

verdial 25/3/08 11:16  

Me he parado aquí, porque en algún sitio tenía que pararme para, si me permites, decirte que ando enrededa en tu blog como barco a la deriva, sin saber en qué lugar voy a varar.
En cualquier rincón que me meto encuentro esa satisfacción gratificante que me hace desear quedarme más tiempo, y leer y releer lo escrito para deleitarme con tus letras.

Sinceramente, es un verdadero placer leerte.

Saludos


pd: Por cierto, mis padres tampoco se besaron nunca en la boca delante de mí.

AdR 25/3/08 14:14  

Verdial, Bienvenida a Scriptoria... Sí que has buceado bien hondo para encontrar este post :)

Tú navega lo que quieras por esta bahía de quita y pon que me he montado. Navega el tiempo que quede, te paras, lees, miras... y luego ya recalarás en otro puerto.

Tu Verde Oscuro tiene tintes prometedores. Pasearé por tus letras en cuanto pueda.

Gracias por todo.
Besos.

Σ=o) Pau 17/8/08 23:58  

Recuerdo que mi abuelita había muerto hace tres meses. Un día mi tía me dijo que tenía algo para mí. Yo pensé que era un regalo de ella porque es mi madrina, pero no.. era un libro con hojas quebrajadas y olor antiguo sobre hierbas medicinales de Chile, la primera hoja decía "Delia Castro Barceló", de puño de la hermana de mi abuelita que me quería como la hija que nunca tuvo, pero más abajo decía "y de Paulita" esta vez escrito por su hermana, mi abüelita. Ambas murieron, mi Titi como le decía a mi tía, se fue primero y mi abuelita luego. Mi tía que es hija de ella y que vivio con ambas ya que mi tía tuvo un accidente y tuvo que ir a vivir a casa de ella por ser de un piso. Tres meses que ella murió poniendo las cosas de casa en orden lo encontró y me lo entregó. Hasta ese momento pensaba que no tenía una herencia de ella y sin embargo ahora tengo algo de las dos.... :)

Debe haber sido genial encontrar algo así para ti, se siente el cariño entre lineas y la emoción contenida, yo vivo con mi mamá y siempre me pide que ordene mi pieza uf! es que soy un lío aveces, pero si entre medio se encuentra tu libro o como el que te conté :) uf! es sentirse un pirata y el mapa del corazón el que te guió a tu tesoro :)

Tienes una manera tan íntima de contar las cosas que emocionas y siempre me traes lindos recuerdos de algún modo gracias :)

besos ronroneados en mi abrazo

AdR 18/8/08 16:51  

Pau, yo pienso que cada libro antiguo tiene una historia, algo que se enquista en él, tú tienes la suerte de conocer la historia de tu herencia, como yo la de este libro. Para el resto, lo que suelo hacer es olerlos e inventar historias para mí y para ellos. Así me entretengo :)

Me siento pirata de libros entonces :) Me alegra saber que te hago recordar. Besos