... Y la chica regresaba al bosque a oír historias, a veces nevaba, a veces llovía, y en aquellas tardes sus ojos se volvían de un gris tan claro que en ocasiones parecían blancos.

-Piedra y la chica de ojos azules-

Los `Scriptoria´ y Ana Rosa Quintana

Tengo más de una docena de relatos cortos (alguno se podría llamar novela corta) en el cajón y una novela, ésta última a medio acabar... ¡ea!, ya lo he dicho. Cada vez que algún amigo me pregunta cómo voy con mi novela siempre le digo lo mismo:

- Hace meses que no escribo ni una palabra, pero la novela ya está acabada.

En realidad no es así. Me queda volcar unos capítulos en el papel y mezclarlo todo (como Tom Cruise en Cocktail... "no sé, tío, no la he visto") pero dándole toda la entonación y la continuidad que debe tener una novela coherente. Vamos, lo más difícil... pero de esto hablaré en otro momento.

Ahora quiero que este post, como digo en mi Bienvenida, sea un homenaje a los Scriptoria que todos hemos tenido alguna vez. Si me paro a pensar han sido muchos, para mí un escritorio no es sólo la mesa donde me apoyo para escribir. He tenido muchos escritorios (como supongo que habéis tenido todos):

- el viejo buró de mi abuelo, a lo gótico
- mi propio buró, a lo tétrico
- mis camas y sus almohadas sudadas
- la tapa de la taza del inodoro :)
- la mesa redonda desplegable del salón de mi madre
- los vagones del metro de Madrid
- autobuses (el 141, el 82, el 86, los dos patitos, el 224 que incluso se ha llevado lágrimas, algún búho...)
- mi lugar de trabajo (lo siento, aprovecho huecos)
- una Olivetti
- cinco ordenadores
- infinidad de cuadernos de tapas negras que me obsesionan
- Un diario que tiré al mar en un arrebato de cólera
- ...
- YO

Conclusión:
- Un escritorio es aquello donde tú quieres escribir y fijas tus propios límites.

Hay escritores que tienen Scriptoria bien grandes (y con enchufes) pero no fijan límites, o los fijan pero juegan peligrosamente a salirse de ellos y acaban hurgando en los cajones de los escritorios de otros... como sin darse cuenta... ¿verdad Ana Rosa (AR para sus amigas)?.

Bienvenida a mi lista de escritores frustrados. Sr. Dragó ya no está usted solo... además, yo no tengo ningún reparo en acompañarles :-)... faltaría más. Hacedme hueco que voy.

11 Comentarios | Escribe el tuyo:

Belén 5/10/07 12:59  

Yo no llego ni a ser escritora frustrada así que imagina... jajajjajaja

Gracias por pasarte por mi blog

Besos!!!!!!

39escalones 5/10/07 14:24  

Parece que estás describiendo mi propia experiencia. No estaría mal un premio literario a escritores frustrados, aunque creo que habría demasiados donde elegir.
Saludos

AdR 5/10/07 14:57  

belén, tienes unos blogs fenomenales y con temas muy interesantes, mereces que te "linkee", los visitaré a menudo :) No sé si escritora frustrada... pero para mí desde luego que no. Sabes enganchar a la gente con tus artículos. Saludos.

39escalones, estaba buscando un blog de cine como el tuyo. Me lo apunto. Igualmente me apunto lo de crear un "Premio Virtual al Escritor Más Frustrado". Es una idea excepcional ;)

Gracias por vuestros comentarios.

JaleoJaputa 6/10/07 16:54  

Tenía 9 años cuando en un viaje a Londres con mis padres, en una de las excursiones me llevaron a casa de Shakespeare. Recuerdo que me quedé embobada frente a su escritorio. Yo quería uno igual.

No era igual, pero cuando me fui a vivir a Madrid en el 99, elegí la habitación más pequeña de la casa porque tenía un escritorio que me recordó al de Shakespeare. Con llave y todo.

Es el único escritorio de verdad que he tenido.

Ruth 7/10/07 12:35  

Es gracioso. Cuando yo compré mi casa, convertí una habitación en despacho, con la mesa mirando por la ventana, el ordenador bien colocado, la impresora y los cuadernos bien alineaditos... Iba a ser mi santuario, el lugar donde encontrara la inspiración, con un precioso sofá comodísimo para poder leer y escribir a mano cuando me hiciera falta.
Y ahora me encuentro con que escribo mucho mejor en la cocina, con el gato rondándome por los pies y los olores de la cena del día anterior en el aire, la torre de la iglesia en la ventana y la cafetera bien a mano.
Nosotros no elegimos el lugar, el lugar nos elige a nosotros.

AdR 9/10/07 13:51  

Jaleo, ¡qué suerte y qué nervios! Estar frente al escritorio de Shakespeare... tiene que ser muy emocionante. Si tienes alguna foto o me puedes dar un enlace de internet, por favor... (no he encontrado ninguna foto y estoy interesado en verlo :D)

A mí me gustaba el buró de mi abuelo, con cerradura también, metías la llave y descubrías el interior llenos de libros y papeles. Como descubrir un mundo.

Ruth, ¡cuánta razón tienes! el lugar nos elige y por mucho que intentemos rodearnos de "perfección" y calma al final es lo cotidiano y rutinario (metro, bus, cualquier mesa...) lo que más nos inspira ;)

Muchas gracias por los comentarios :)

Mario 10/10/07 19:26  

Pero no sé, a ver, tampoco es para tanto, me explico: en el caso se Chespir, yo estuve en stratford en su casa -y además de valer un huevo la entrada- y no es para tanto, quizás sea que no tengo tanta sangre de escritor como de artista y no me llega, aunque creo que la sangre del escrito y el artista son la misma-; he pasado por el aula donde Unamuno impartía sus clases, donde Fray Luis de León paseaba o en el jardí de Calixto y Melibea -que no tiene nada que ver con ningun escritor en realidad pero lo cito-... es decir, no sé lo que quería decir... así que digo pony.
En esencia, no son tan impactantes los lugares en los que trabajaron, sino todo esa magia y ese mundo que los rodea, esa paquete , ese envoltorio que a lo largo de los años ha ido cogiendo brillo en vez de polvo -como el polvo con los dráculas-...
en fin, un saludo!

AdR 11/10/07 12:36  

:)

Tú lo has dicho Mario, puede que el escritorio (léase mesa para apoyarse a escribir) no sean idóneos, o del gusto de muchos, como por ejemplo el caballete que usaba Van Gogh (!) pero sí que resulta mágico lo que les rodea y saber que han estado ahí vertiendo todo el ímpetu artístico.

¡pony!
:P

Trini 19/10/07 13:31  

Cuando comencé a escribir, bien tarde por cierto, siempre lo hacía de 3 a 5 de la tarde y en la cama, rodeada de cuadernos de tapa dura, eso sí, de colores. Ya ves, unos dormían la siesta y yo invocaba a mi recién nacida musa:):):)

Un abrazo

AdR 19/10/07 14:33  

trini, yo también he aprovechado muchas veces la hora de la siesta, es placentera porque hay más calma y tranquilidad, nos da a cada uno una buena oportunidad para ordenar las ideas

besos

Atenea 17/3/10 14:53  

Jajajaja. No te juntes con ellos, no me da la gana. Eres una mala influencia para la AR y el Dragó. Acabarán escribiendo un libro juntos. Y lo peor, esta vez sí será de ambos.

xD