... Y la chica regresaba al bosque a oír historias, a veces nevaba, a veces llovía, y en aquellas tardes sus ojos se volvían de un gris tan claro que en ocasiones parecían blancos.

-Piedra y la chica de ojos azules-

El Trato


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Tras dos meses al fin estoy aquí.

Dos meses pidiéndote este encuentro, dos meses rogándote que bailaras para mí. No sabes la de veces que he estado imaginando este momento. Me sentaré en este sillón y te miraré. Sólo haré eso, ese era el trato: tú ponías un precio para este privado y yo lo pagaba. Y aquí estoy.

No te tocaré, no haré por besarte. Ya te lo dije. Aunque el balanceo de tus caderas me llamen, aunque la cortina de tu melena negra te traicione y me descubra tu mirada, posándose sobre mí. Aunque fueses la última bailarina de velos sobre la Tierra... no me moveré. Hincaré mis uñas en los brazos del sillón para mitigar mis ganas de levantarme y rodearte con mis brazos.

Eran las condiciones: sentarme, verte bailar, pagarte y marcharme para siempre. Adelante. Puedes empezar.

(La música suena. Ella baila, él observa. La escena ocupa siete minutos)
Hossam Ramzy. 'Belly Dance'

(La música cesa. Ella suda. Se miran)

Aquí tienes el pago, es justo lo que me pediste: mi carta escrita con todos esos momentos en que imaginé cómo sería perderme en la negrura de tus ojos de vidrio mientras te amaba.

He pasado horas nadando. Cuando todos dormían yo bajaba a la piscina cubierta y, a oscuras, con el reflejo de la luz de la salida de emergencia sobre la superficie plana del agua, me desnudaba en el borde y me introducía lento, como lo haría en la humedad caliente de tu cuerpo. Luego nadaba, dejaba a mis espaldas un largo tras otro como si fuese lo único que supiera hacer en esta vida, mientras te imaginaba bailando, o haciendo el amor. Quiero que sepas que para mí son la misma cosa.

Debo marcharme, ese era el trato. Adiós.

(Sale. Reina el silencio)
*foto de aquí.

Beso en sostenido

Betty Owen. 'Autumn Breeze'
Mantén en sostenido
este preludio de primer beso de viernes

Hazlo en memoria
de todas las horquillas
que te hice perder en verano

Mantengámonos en sostenido hasta este viernes

Para mí será como permanecer erguido
esperándote
en mitad de este océano de hojarasca seca y decadente.

* foto: AdR

Alguien como Tú

Adele. 'Someone like you'

Ayer volví a soñar contigo. Y esta vez en mi sueño los coches podían volar. Así que, al amanecer, todos se montaban en ellos, arrancaban y éstos despegaban del suelo muy lentos, como si fuesen globos aerostáticos, y rápidamente se hicieron vías y carreteras imaginarias con trazados aéreos, tal y como aparecen en algunas películas de ciencia ficción. Y así circulaban todos, felices, unos tras otros. Y el cielo se llenó de vehículos, y el mundo se volvió desde ese momento... aún más loco.

Por la tarde me monté en mi coche para ir a verte, contuve la respiración, arranqué y comencé a conducir por la carretera. Mi coche resultó ser el único vehículo que aún circulaba sobre la superficie terrestre. Y el tramo de autovía de tres carriles por donde conduzco todos los días para ir a verte estaba desierto. Y yo sonreí mientras el sol comenzaba a hacerme daño, poniéndose de frente, sobre la línea del horizonte. Entonces fui aminorando nada más ver, al fondo, una pequeña figura en mitad de la autovía. Eras tú. Paré el motor a menos de cincuenta metros, me bajé del coche y caminé hacia ti. Y al anochecer hicimos el amor sobre el asfalto oscuro y caliente, mientras las luces de los coches circulaban, unas tras otras, varias decenas de metros por encima de nuestros cuerpos.

Y en mi sueño esto que he escrito fue nuestro primer encuentro, y desde el momento en que te tumbaste sobre la carretera y me besaste me volviste aún más como este mundo en que vivimos... aún más... loco.

*foto de aquí.

Como un león saliendo de la niebla

Konstantin Scherbakov. 'Piano Concerto No. 2 in G major, Op. 44: III. Allegro'

Está mal, lo sabes, pero no puedes remediarlo.

Él estuvo contigo cuando nació tu hijo, vuestro hijo, vuestro Tony. Él te acompañó en todo momento y estuvo contigo durante el parto, incluso empujó a aquel médico cuando todo se complicó y quisieron echarle del quirófano, él se quedó, vuestro hijo nació y en medio de todos los malos recuerdos... todavía, a veces, te viene la imagen de él, de tu marido, manchado de sangre, de tu sangre, desde la punta de sus dedos hasta la cara; acercándose y diciéndote al oído que el bebé está bien, que todo ha pasado. Así es él. Siempre ha sido así, como un león saliendo de la niebla más espesa.

Han pasado tres años de aquello pero lo recuerdas como si fuese el primer sorbo de cappuccino que te tomaste esta mañana. Es tarde, acabas de salir del mismo hospital donde diste a luz, en la 504 se ha quedado él, tu marido, quedan horas para la operación, pero tú te has ido, has dejado a vuestro hijo con tu madre. Nada más salir te montas en el primer taxi que ves y enciendes un cigarrillo, al decirle al taxista el nombre de la calle lo haces en voz baja y sin dejar de mirar tus manos, como si eso pudiera eximirte de tu pecado. El trayecto dura apenas cinco minutos, mucho más de lo que tardarás en sacar del bolso la copia de la llave del piso, atravesar la puerta, quitarte la ropa y revolcarte ―como haría una vulgar furcia― con tu amante.

Está mal, lo sabes, pero no puedes remediarlo. Porque aunque nadie lo sepa... eres sólo una hija de puta más de las que caminan de puntillas por este mundo.

*foto de aquí

Cinco Años en Scriptoria

 

Schubert - 'String Quartet in C minor, D. 103, Quartettsatz'

Hoy se cumplen 5 años de la apertura de este espacio, y si bien es cierto que ha evolucionado mucho y ya no vuelco tantos textos aquí, ni visito vuestros blogs o respondo a vuestros comentarios... sí que continúo escribiendo más de lo que muestro. Voy retomando, a ratos, la novela que escribo: El lamentable descenso de Henry Norton, además de seguir recopilando y agrupando relatos y cuentos en colecciones que apenas ven la luz más allá de la poca que asoma en mi escritorio. Todavía queda mucho papel por emborronar, y cada vez reniego más de la pantalla del ordenador y me gusta más escribir para mí en libretas y cuadernos, tal vez celoso de mis letras. ¿Estaré envejeciendo demasiado rápido? Lo estaré.

Gracias a tod@s l@s que seguís leyéndome en Scriptoria y, aun notando mi ausencia, continúan comentando mis relatos en este espacio, perdonad si no dispongo de mucho tiempo. Gracias también a l@s que me siguen a través de Facebook y me siguen animando a que continúe perpetrando este maravilloso tormento que es inventar con palabras.

Sigo.

*foto: Una parte de mi colección de Paperblanks y Moleskines

En esta breve extensión de tierra