... Y la chica regresaba al bosque a oír historias, a veces nevaba, a veces llovía, y en aquellas tardes sus ojos se volvían de un gris tan claro que en ocasiones parecían blancos.

-Piedra y la chica de ojos azules-

Desenredados


Yann Tiersen. 'La Valse D'Amelie'

Resuello


Debussy. Preludio 'La fille aux cheveux de lin...'
 
He estado imaginando de muchas formas cómo sería todo esto contigo. En una cama. Hablando, comiendo, riéndonos, haciéndonos el amor, follándonos... Imaginando el momento en que ya de madrugada, exhaustos, posáramos nuestras caras, frente a frente, sobre la almohada.

Y tú todavía tendrías fuerzas para contarme cosas
con los ojos cerrados
casi hasta el amanecer
y yo te miraría
y en tus pausas
hablaría de vez en cuando

Los dos
muy cerca
tu cara y mi cara
con la luz apagada o en penumbra
sin tener que despedirnos
ni decirnos adiós

Y tus palabras...
casi no se entenderían
y agotada
acabarías susurrando
dejando caer las sílabas en la almohada
mientras mi mano acaricia tu pelo

... hasta que sólo se oigan los resuellos de nuestra respiración
y nada más.

*Foto de aquí

La Última Carta


 Ella abrió la caja de madera para recuperar la carta sellada. Ya apenas recordaba los detalles, pero sí la única vez que la leyó. Fue así:

Ocurrió en una noche de invierno, tras perderse ella en la cama, con él. En aquella ocasión las sábanas se les enredaron tanto que sus cuerpos exhaustos parecieron flotar inermes, el uno junto al otro, como atrapados en una gigantesca tela de araña, víctimas del sudor que supuraron sus cuerpos acariciados.

Entonces él alargó un brazo y tomó de su bolsa la carta lacrada. Cuando ella vio el sello le pidió que la abriese sin romperlo. Y él desdobló los pliegos de tal forma que consiguió abrirlos sin perturbar el cierre. Ella la leyó, al acabar la depositó sobre la cama y los hilos que les mantenían atrapados se deshacieron.

Y sus cuerpos volvieron a encontrarse bajo la tormenta.

Horas más tarde ella dormía cuando él tomó la carta. Dobló los pliegos y la depositó dentro de la caja de madera del tocador, se vistió y bajó por las escaleras, se montó en su coche y condujo por la calle de aquel maldito semáforo. El disco rojo se iluminó y transcurrió una vida entera para los dos.


Este es el tercer y último jodido 'Poema Rock' que te escribo

Si quieres leer el primer 'Poema Rock' pulsa aquí. Y si quieres leer el segundo... aquí

Este es el segundo jodido 'Poema Rock' que te escribo

Si quieres leer el primer 'Poema Rock' pulsa aquí


Negro Sueño sobre mi Cuerpo


Aquel oráculo lo vaticinó: moriré mañana, 25 de mayo de 2012. Y aquí estoy, después de haber atravesado la llanura de los Unicornios de Crines Rojas y haberles vencido, he llegado a la ciudad donde naciste. Estaba desierta, crucé la avenida plagada de vehículos abandonados, arrastrando los pies, como si fuese un zombi milenario, y me adentré en el parque. Al otro lado estaba tu casa.

Seguí caminando y oí crujidos bajo mis pies. Me detuve y miré al suelo, estaba ante una gigantesca colonia de caracoles babeantes y desesperados. Me hinqué de rodillas y al menos aplasté una docena de ellos. Apoyé mis manos sobre el asfalto y comenzaron a subir, a lamentos, por mis brazos. Ahora cientos de ellos están a salvo. Han venido conmigo. Abre. Estamos ante tu puerta. También he traído al cerdo vietnamita del gobierno. Huele a sangre derramada de mi cabeza. Abre, joder.

Abre, nena. No hay tiempo.

*foto de aquí