"Así largamente porte tu alma
sus miembros, continuó aquel todavía,
y así después brille tu fama,
dinos si cortesía y valor aún moran
en nuestra ciudad como solían,
o si del todo han sido echadas fuera."
La Divina Comedia. El Infierno, Canto XVI. Dante Alighieri.
sus miembros, continuó aquel todavía,
y así después brille tu fama,
dinos si cortesía y valor aún moran
en nuestra ciudad como solían,
o si del todo han sido echadas fuera."
La Divina Comedia. El Infierno, Canto XVI. Dante Alighieri.
Diciembre, 2012. Un año después de las bombas.
Yo tenía un apartamento en Brooklyn. Era escritor, ahora no, ahora vago en mitad de esta devastación, al norte de lo que antes fue Nueva York, y mis libros se han pulverizado junto a la vida de millones de personas. Mataría por una pluma llena de tinta, por unas páginas de papel en blanco y un cigarrillo. Yo fui el culpable de la muerte de aquel poeta enamorado. Aquello no fue un ajuste de cuentas, no. Tuve que pagar a aquel rumano para que lo matase y no le revelase a aquella mujer su don, pero... llegué tarde, demasiado tarde. Él ya lo había hecho y no fue consciente del uso que ella haría de su poder. Cuando quise eliminarla ya había escalado demasiado alto.
Cuando Dios desapareció tras la gran tormenta sus dones divinos se repartieron entre varias personas, eso me contó el poeta. También me dijo que él podía ver el futuro, me habló de la venezolana, me dijo que en la India vivía una mujer con un don maravilloso, que James y el cosechador darían conmigo y me advirtió de que debía usar mi poder con sumo cuidado. Al principio no tenía ni idea de lo que me estaba contando... Siempre me he preguntado si sabría que yo iba a ser su asesino.
Puedo controlar la naturaleza. Ese es mi don. Al principio no fui consciente de mi poder y provoqué los terremotos de Haití y Chile, el tsunami de las costas de Sumatra e inundaciones en Pakistán, en China... y diversas catástrofes por todo el planeta. Ahora puedo hacer que nieve semanas enteras en el Sáhara, puedo hacer crecer una montaña en mitad de un lago, que lluevan ranas en el Pacífico o que siempre luzca el sol en la Antártida.
En el último año he salvado a miles de personas de la lluvia radiactiva y de otras consecuencias de las bombas pero... nunca es suficiente.
Desde la ventana de esta destartalada cabaña recuerdo quién era yo antes de que Dios nos dejase. En la línea de un horizonte baldío se recortan dos figuras, una parece más pequeña que la otra. Se dirigen hacia aquí, caminan cansadas, al paso de una de ellas parecen brotar... árboles.
Puedo controlar la naturaleza. Ese es mi don. Al principio no fui consciente de mi poder y provoqué los terremotos de Haití y Chile, el tsunami de las costas de Sumatra e inundaciones en Pakistán, en China... y diversas catástrofes por todo el planeta. Ahora puedo hacer que nieve semanas enteras en el Sáhara, puedo hacer crecer una montaña en mitad de un lago, que lluevan ranas en el Pacífico o que siempre luzca el sol en la Antártida.
En el último año he salvado a miles de personas de la lluvia radiactiva y de otras consecuencias de las bombas pero... nunca es suficiente.
Desde la ventana de esta destartalada cabaña recuerdo quién era yo antes de que Dios nos dejase. En la línea de un horizonte baldío se recortan dos figuras, una parece más pequeña que la otra. Se dirigen hacia aquí, caminan cansadas, al paso de una de ellas parecen brotar... árboles.
*foto de aquí.





