... Y la chica regresaba al bosque a oír historias, a veces nevaba, a veces llovía, y en aquellas tardes sus ojos se volvían de un gris tan claro que en ocasiones parecían blancos.

-Piedra y la chica de ojos azules-

Dame tu mano...


*foto de aquí
-.-

Chissst... silencio...
Gracias a todos.

Ondinas

Recomiendo leer este relato con esta música de fondo.

"Si le das a un niño pequeño una caja de lápices de colores y le dices que pinte el mar cogerá el lápiz azul de tonalidad más dulce que encuentre y pintará una masa de agua de líneas inciertas, como embravecidas desde el punto muerto de un descanso vespertino. Eso si ha visto alguna vez el mar, si no lo ha visto no sabrá qué color coger.

Si le dices que pinte ese mar de noche lo hará con el lápiz azul más oscuro de la caja y usará el lápiz de plata para el caminar de la luna sobre las aguas.

El mar es así porque la luz del cielo se refleja en él. Siempre.

Pero yo os juro que a veces el mar es de color verde, como el brillo de la hierba de los campos que nunca han visto la playa. Y cuando ocurre eso el cielo cambia. El viento enmudece en las palmeras y las piedras hablan, y unas olas afiladas con cuchillo de plata cabalgan hacia la playa buscando unos besos empapados de la sal que yo perdí en unas cuantas huellas de arena mojada.

Y en los ecos de un canto olvidado, entre la espuma y las algas, levitan ellas bajo las aguas. Ondinas risueñas de cabellos negros que ocultan sus pechos salados y brillantes en los huecos de unas conchas de porcelana jaspeada. Y de sus colas de pez cuelgan collares de caracolas lacradas con tequieros sin fin en noches de almohada.

Sólo cuando el mar se torna verde puedes ver una mancha de algas sobre la superficie que navega a la deriva de mi pasado presente. Luego desaparece en la bajamar de mi sentido del tacto olvidado, sobre una barca de principios de verano con hilos de seda volcados.

Pero si pones atención verás que no es una mancha de algas lo que flota sobre las aguas. Son los cabellos de las sirenas, que han venido hasta la orilla dorada y han reservado un lugar para ti entre sus collares de caracolas colgantes y un banco de peces de plata.

Se asoman, sonríen, yo abro mi pecho... y ellas te acercan un gramo de aliento de mi alma."

*foto: Mermaids (Whitefish). Gustav Klimt. 1899. Oil on Canvas. Zentralsparkasse, Vienna.

Ayudadme...

creo que mi pluma se está muriend


*foto de aquí

El Tiempo Helicoidal


"La soledad sólo es una etapa. Una etapa durante la que se camina entre espirales de amores que perviven en horas durmientes, varadas."

Eso fue lo que escribí para empezar una nueva libreta de tapas negras. Me había sentado en uno de los cafés que frecuento algunas tardes y, mientras daba los últimos sorbos al poso de mis recuerdos, alcé la vista y la vi: La esfera helicoidal... donde las horas parecían marcar un tiempo infinito para amar. Traté de averiguar la hora, pero las manecillas no paraban de dar vueltas, apuntando desde mi plexo al costado, y viceversa.

Y se hicieron un nudo entre ellas, porque el minutero se detuvo en tu encanto y el segundero cayó muerto en mi ausencia.

Con el sonido cadencioso del reloj sentí un ahogo entre tu risa y mis lágrimas de tristeza.

- ¿Qué hora es? - le pregunté a la chica que recogía mi taza de café.
- Son las... - y miró el reloj helicoidal y se quedó congelada, como muerta.

La miré y se convirtió en una estatua de piedra que el viento de un solsticio venidero barrió sin contemplación, como la arena del desierto hizo con tus miradas las veces que coincidimos.

Mi pluma cayó muerta por un filo de la mesa, y el papel de la libreta marchitó en tostado la definición de soledad que yo había escrito al comienzo de esa tarde de nubes dispersas. Me armé de valor y miré al reloj de frente. Sobre él un camaleón negro dormitaba enroscado en mi tiempo, sonriendo.

- Quizás no sea demasiado tarde. Tengo que lacrar una carta para ella - me dije.

Cogí mi abrigo y salí de allí sin mediar más palabras. Y no vi que el reloj marcaba unos abrazos en punto y un beso tuyo con sabor a sueño a menos cuarto. Afuera, el viento ya comenzaba a hacerse dueño de algo indefinido que reposaba junto a las buganvillas y lavandas.

-.-

Este cuento formará parte de un nuevo grupo de cuentos relacionados con relojes y el paso (o no) del tiempo. Los cuentos formarán parte del Relatario de Scriptoria y, aunque no tendrán nada que ver entre ellos, pongo una guía en la barra lateral con tres relatos que ya forman parte de esta nueva serie, titulada: Dodecaedro.

¿Quieres saber el porqué de este Tiempo Helicoidal? ¿Quién es el protagonista? ¿Por qué surge esta idea y de dónde viene... o dónde va?... Lee el primer comentario.

Diario de un Zombi


"Una mañana te levantas temprano, besas a tu mujer, abrazas a tus hijos, respiras y te sientes muy vivo.
Y de repente, delante de un médico, te mueres viviendo."

No, esto... ni lo he escrito yo ni es un relato o el comienzo de un cuento.
Es como empieza la primera entrada de un diario.

Es la vida real.

No voy a explicar de qué va Diario de un Zombi. Os pido que entréis y leáis a un amigo.
He cerrado comentarios a esta entrada porque... me vais a perdonar... pero hoy, a mí, no me hacen falta.

Os lo agradezco.
Y a ti, Rober, ánimo :) Coge tu escudo y tu lanza... y a la batalla.

* la foto la he tomado prestada de aquí

Mi Huerto de Besos


"Tengo un huerto al viento fresco de poniente,
en él sembré unas palabras de amor que el borde de mi boca no pudo retener...
... Llorándote.

Un día volví,
y
en el huerto habían florecido mis cuentos en hojas blancas bailando al viento.
Las acogí en mi pecho y me supieron a los sueños que te guardaste...
... Despidiéndote.

Y cada noche los arropo a caricias... los cuentos, tus besos,
y, cada día, los vuelvo a soñar despierto...
... Inventándote.

No sé si fuiste tú la que te llevaste mis besos y los convertiste en tus sueños.
No sé si tú sigues soñando con el sabor de mis cuentos...
... Imaginándome.

Yo te amo. Yo te sueño... escribo cuentos y sigo a besos...
... Sembrándote.
"

*foto de aquí

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Lee cómo y cuándo nace esto... en el primer comentario.