... Y la chica regresaba al bosque a oír historias, a veces nevaba, a veces llovía, y en aquellas tardes sus ojos se volvían de un gris tan claro que en ocasiones parecían blancos.

-Piedra y la chica de ojos azules-

Carta Negra de Amor




 
(Edvard Grieg - Lyric Piece Op.47 n.3)


"...y aquí me hallo, sentado frente a mi viejo escritorio de madera de pino, quemado de recuerdos. Rememoro lo que fuimos. Elegí el negro porque me parecía elegante, desconocido, como las cosas que son capaces de atesorar los ojos de un escritor maldito como yo.

De modo que lo único que queda blanco sobre mi mesa es un retrato tuyo, un pliego de papel, y mis manos, que ya se han rendido a la idea de no poder tenerte. Comencé a vestirme de negro al día siguiente de tu partida. Elegí el negro porque así recuerdo tu cabello alborotado despertando sobre las sábanas, la tinta de mis cuentos y el corazón ahogado palpitando en mi garganta.

Es un negro inmaculado, no se asemeja a mi futura muerte ni a mi elegancia disfrazada. No simboliza el día de tu partida, amor, pero vistiendo con él te siento cercana. Ya ni siquiera me parece oscuro, olea en malva, como las últimas lágrimas que derramaste o el beso de tus labios que perdí mientras expirabas.

Voy a salir, querida, adiós.

He recogido mis cosas y las llevo en una maleta pequeña sin billete de vuelta. Dejo nuestra casa. Acabo de mirar por la ventana y ya se acerca La Cabalgata de los Escritores Desdichados de Corazones Rotos.

Cuando salga por la puerta me uniré a ellos. Te dejo en mi escritorio esta carta"

*foto de aquí

Regreso

Después de escribir la serie de relatos titulada Dante´s Inferno necesitaba un pequeño descanso, aunque realmente no he descansado ni un minuto. Esto de haber firmado un contrato laboral en Cádiz (creedme, los hay, y yo los he tenido en mis manos, aunque en esta zona de España están, cada vez más, a punto de extinguirse) le quita a uno mucho tiempo libre para dedicarlo a lo que más le gusta.

Dije a pie de post, en el anterior, que escribiría para mí. Y así ha sucedido. Muchos de vosotros ya sabréis de lo que hablo porque me seguís a través de Facebook, pero no quería dejar de avisároslo por este blog. Si pincháis aquí, os podréis descargar (gratis y en formato pdf) una... gamberrada de 60 páginas diferente a lo que suelo escribir y a la que decidí dar alas por entretenimiento. No esperéis gran cosa, es un escrito de humor irreverente y loco que finiquité en un par de semanas.

No adjunto en este post una fotografía de la portada porque (ya la veréis en el enlace...) afearía el diseño de Scriptoria, y no lo merece. En un par de días actualizaré también el blog de El Hombre Sin Tildes. Y desde mañana mismo os iré visitando en vuestras casas y abriendo de nuevo las puertas de esta fábrica.

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Más en mi primer comentario del post

Un Atisbo de Esperanza


"Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida."
(Juan, 8:12)

Enero, 2013. Un año después de las bombas.

Un hombre caminó descalzo por las callejuelas que quedaban en pie de aquel barrio hasta llegar a la puerta de la chabola. Depositó con cuidado el cadáver del niño en el escalón de la entrada y empujó con suavidad la puerta. La mujer estaba arrodillada, rezando ante un crucifijo que colgaba de una pared desnuda.

Pasaron unos minutos. Él esperó. Ella se puso de pie nada más acabar sus oraciones y fue hacia la entrada.

-¿Qué me trae?
-Estaba buscando algo para comer y vi al chico... Él también buscaba algo que llevarse a la boca y... y... de repente se desplomó, hermana, como una roca, allí donde empieza la montaña de escombros.
-Tómelo en sus brazos, sígame. Bien, así, así... colóquelo en ese catre, por favor.

La monja comenzó a tocar los pies del chico, lo hizo lentamente, como si estuviera descubriendo la piel humana por primera vez y ésta estuviese hecha de una materia nueva y milagrosa. Luego subió por sus piernas, su abdomen, su torso, sus brazos y manos, y acabó en su rostro. Cuando la hermana María Bautista se retiró James abrió los ojos.

*foto de aquí

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Voy a dejar Scriptoria unas semanitas. Voy a escribir para mí, pero volveré pronto con más relatos. Enlazo aquí (a partir de unos días incluiré los enlaces en el Relatario de la barra lateral derecha) todos los capítulos de Dante´s Inferno en orden de publicación. Si hay algo que no se entienda (ya que he omitido partes de la historia y hay que tener presente siempre el poder divino de cada personaje) podéis preguntármelo en los comentarios, que seguiré contestándolos con mucho gusto ;)

Dante´s Inferno:
1. Vestíbulo: El Buick amarillo del 53
2. Primer círculo: Ajuste de Cuentas
3. Segundo círculo: Cráneos Ardientes
4. Tercer círculo: American Woman
5. Cuarto círculo: El Don de la Ubicuidad
6. Quinto círculo: El Cosechador
7. Sexto círculo: La hermana María Bautista
8. Séptimo círculo: El escritor atormentado
9. Octavo Círculo: La Flor del Mal
10. Noveno círculo: El Desenlace
11. Epílogo: Un Atisbo de Esperanza

El Desenlace

 "El Conductor y yo, por ese camino escondido,
entramos a retornar al claro mundo;
y sin cuidarnos de reposo alguno,
subimos, él primero y yo segundo,
tanto que vi las cosas bellas
que lleva el Cielo, por un resquicio redondo.
Y entonces salimos a rever las estrellas."

 
La Divina Comedia. El Infierno, Canto XXXIV. Dante Alighieri.

Enero, 2013. Un año después de las bombas.

Al norte del continente americano, sobre un promontorio desde donde se debía divisar el océano Atlántico, se erguía un edificio prismático y níveo, precedido por una escalinata que recordaba a las de las ya derruidas pirámides mayas. Aún nos restaban unos dos kilómetros para llegar hasta él. Así que hice caer una densa niebla para pasar desapercibidos y, con ella, también cayó un manto de silencio sólo roto por el sonido de nuestros pasos. Los de James, los del cosechador y los míos.

Cuando llegamos al borde de la escalinata una multitud la flanqueaba. Desde los peldaños más altos descendía ella, así que hice desaparecer la niebla gradualmente. James subió a su encuentro, cruzaron unas palabras y entraron en el edificio. La conversación entre ambos duró poco más de una hora. Luego todo sucedió muy rápido.

La mujer y James salieron del edificio, esta vez sonriendo. El chico comenzó a bajar los primeros escalones y un destello metálico brilló a la altura de la cintura de la mujer. Tras el sonido del disparo el cuerpo de James  rodó varios metros de peldaños hacia abajo. Sin perder un instante convoqué a todos los vientos conocidos,  las puertas del edificio se cerraron de golpe, cubrí el cielo con tantas nubes negras como las que acontecieron el día en que Dios nos dejó e hice que descargasen toda la furia de sus lluvias.

Todos comenzaron a huir despavoridos. Todavía en lo más alto de la escalinata de piedra la mujer, asustada, pegó su cuerpo a la pared buscando inútilmente cobijo bajo un escueto voladizo. Cuando tuvieron lugar los primeros temblores de tierra bajo el edificio comencé a subir lentamente por la gran escalinata mientras hacía soplar un vendaval furioso para aprisionar a la mujer contra la pared donde se apoyaba.

Nada más alcanzar la mitad del trayecto me detuve, habían comenzado los deslizamientos de tierra bajo el edificio, ahora fuertemente castigado por el huracán, la lluvia y los rayos. La mole de piedra comenzó a crujir y la mujer, aterrada, me miró a los ojos justo un segundo antes de desaparecer entre la lluvia de cascotes y escombros.

Sólo la escalinata permaneció de pie, como si fuese el único vestigio de una civilización extinguida siglos atrás. El cuerpo de James yacía inerte como un trapo sucio sobre los primeros peldaños. Y en todos los rincones del planeta todos los James... murieron al instante. Y desde entonces las personas del mundo comenzaron a sentirse un poco más abandonadas.

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No se vayan muy lejos... en unos días publico un epílogo a esta serie ;)
(Si no has leído el resto de capítulos... sólo tienes que pulsar en cada uno de ellos. Están en la barra lateral)

*foto de aquí.

La Flor del Mal


Si los humanos que ahora quedan vivos sobre la Tierra echasen la vista atrás en el tiempo e intentaran averiguar de qué forma se llegó a la situación actual, apenas conseguirían vislumbrar unos centímetros de la punta de la verdad.

No sabrían que una mujer vestida de negro llegó una noche a la Casablanca, que con sus malas artes (tan bien disfrazadas) consiguió obtener plenos poderes de mano del presidente. Tan sólo recordarían que éste aparecía en televisión cada vez más demacrado y que a partir de ese momento el bastón de mando de la nación más influyente del mundo sería, y cada vez con más frecuencia, empuñado por la mujer de negro.

Quizás sólo un puñado de hombres de los que quedan vivos dudaron durante un segundo de las palabras que la mujer soltaba ante las cámaras, quizás sólo unos pocos. Pero ni uno solo fue capaz de oponerse a sus propuestas. En los próximos meses a su primera aparición en las pantallas los Estados Unidos sellaba alianzas militares con Irán, Libia, Chechenia, Cuba, China, Corea del Norte y Venezuela. Armó a Hamás y entrenó nuevos ejércitos por toda África. En palabras de aquella mujer, toda esa red de alianzas poseía coherencia.

La noche antes de que los Estados Unidos lanzase la primera bomba atómica sobre la capital alemana la mujer de negro se deslizó sobre la mesa del despacho oval como lo haría una enorme serpiente, descolgó el teléfono del presidente e hizo tres llamadas.

En una habló en coreano, en la segunda en chino. En la última dejó notar todo su acento venezolano para indicarle al presidente de su país que acababa de concluir su trabajo.

Y aquella noche, la mujer cuyos sueños se cumplían, soñó que el mundo, tal y como lo conocíamos, terminaba destruido por cientos de bombas atómicas y que ella moría pulverizada bajo el calor infernal de una de ellas.

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Feliz Noche (que no fin del mundo) a todos

*foto de aquí

El escritor atormentado

"Así largamente porte tu alma
sus miembros, continuó aquel todavía,
y así después brille tu fama,

dinos si cortesía y valor aún moran
en nuestra ciudad como solían,
o si del todo han sido echadas fuera
.
"
La Divina Comedia. El Infierno, Canto XVI. Dante Alighieri.

Diciembre, 2012. Un año después de las bombas.

Yo tenía un apartamento en Brooklyn. Era escritor, ahora no, ahora vago en mitad de esta devastación, al norte de lo que antes fue Nueva York, y mis libros se han pulverizado junto a la vida de millones de personas. Mataría por una pluma llena de tinta, por unas páginas de papel en blanco y un cigarrillo. Yo fui el culpable de la muerte de aquel poeta enamorado. Aquello no fue un ajuste de cuentas, no. Tuve que pagar a aquel rumano para que lo matase y no le revelase a aquella mujer su don, pero... llegué tarde, demasiado tarde. Él ya lo había hecho y no fue consciente del uso que ella haría de su poder. Cuando quise eliminarla ya había escalado demasiado alto.

Cuando Dios desapareció tras la gran tormenta sus dones divinos se repartieron entre varias personas, eso me contó el poeta. También me dijo que él podía ver el futuro, me habló de la venezolana, me dijo que en la India vivía una mujer con un don maravilloso, que James y el cosechador darían conmigo y me advirtió de que debía usar mi poder con sumo cuidado. Al principio no tenía ni idea de lo que me estaba contando... Siempre me he preguntado si sabría que yo iba a ser su asesino.

Puedo controlar la naturaleza. Ese es mi don. Al principio no fui consciente de mi poder y provoqué los terremotos de Haití y Chile, el tsunami de las costas de Sumatra e inundaciones en Pakistán, en China... y diversas catástrofes por todo el planeta. Ahora puedo hacer que nieve semanas enteras en el Sáhara, puedo hacer crecer una montaña en mitad de un lago, que lluevan ranas en el Pacífico o que siempre luzca el sol en la Antártida.

En el último año he salvado a miles de personas de la lluvia radiactiva y de otras consecuencias de las bombas pero... nunca es suficiente.

Desde la ventana de esta destartalada cabaña recuerdo quién era yo antes de que Dios nos dejase. En la línea de un horizonte baldío se recortan dos figuras, una parece más pequeña que la otra. Se dirigen hacia aquí, caminan cansadas, al paso de una de ellas parecen brotar... árboles.

*foto de aquí.