(Hacía tiempo que no ponía un poco de música por aquí. Como hay problemas con la inserción de reproductores lo tengo que hacer así: Pulsa aquí y escucha a The Skyliners con su Since I don´t Have You mientras vuelves a esta página y lees...)
No amanece igual desde la noche que taconeaste acera abajo a mi encuentro, veinte minutos tarde de la hora fijada. Eso duró el mundo que creé alrededor de mi coche y al que empecé a hilar dudas y recuerdos. Cuando te plantaste delante de mí con tus dos besos el ovillo de ese mundo se fundió en un silencio oscuro.
Había mucho de que hablar pero poco que decir.
Y en las horas que nos miramos la luz del restaurante donde cenamos me parecía distinta, como más cálida de lo habitual, como si la translucidez de los haces cobrasen algo de la solidez de mi carne y yo soñara que fuesen mis manos enmarcando tu rostro.
Y ahí me quedé, en un amago tonto de beso de despedida, en un tropiezo de adolescente. Y ahí estabas tú de nuevo, rodeada por otro mundo, otro que yo había formado, esta vez con el tiempo que había pasado desde el primer día en que nos conocimos hasta este instante justo, y que aglutinaba todas las cosas que, por miedo, me había guardado.
Esta vez no voy a desaparecer, porque no me amanecen los días igual desde la última vez que me despedí de ti.
*foto: Marquesina en Cádiz (Acción Poética).
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