... Y la chica regresaba al bosque a oír historias, a veces nevaba, a veces llovía, y en aquellas tardes sus ojos se volvían de un gris tan claro que en ocasiones parecían blancos.

-Piedra y la chica de ojos azules-

Rojo Lucifer

 
Cada vez que voy a circular con mi coche por la calle más ancha del centro del pueblo suplico en silencio para no tener que parar ante el semáforo de la próxima intersección. El condenado disco verde permanece sólo unos segundos, y cambia a ámbar demasiado rápido.

El asunto es que cada vez que emboco la calle dirijo la vista al horizonte, si veo que el disco está verde acelero al máximo pero... siempre acabo maldiciendo, dándome por vencido, porque cuando llego a su altura el semáforo ya ha cambiado a rojo.

Casi siempre me lo hace cuando me quedan unos metros para sobrepasarlo. Entonces detengo mi coche y la eternidad se cierne sobre mí. Y no te haces a la idea de lo que supone eso, porque todo ese tiempo me quedo pensando en ti, en aquella vez que reíamos y me puse serio, de repente, y te miré de cerca, a tus ojos, y desfiguré tu sonrisa, besándote y metiéndote dos dedos en la boca.

Quiero que sepas que no voy a dejar de conducir por esa calle.

*foto de aquí.

7 Comentarios | Escribe el tuyo:

Carlos 11/3/12 20:39  

Es un rojo de irritación, no parará hasta volver a verla, allí sentada, con su sonrisa.

Enhorabuena por el nuevo look de Scriptoria, lo que no cambia es la calidad de tus relatos. Un abrazo genio

i*- La que canta con Lobos 11/3/12 23:34  

vaya, melancolía en el semáforo, no eres el primero que tiene esa sensación. La vida pasa en ámbar para otros muchos, pero yo también soy de contrastes. Un saludo!

Belén 12/3/12 7:58  

Cómo me ha gustado AdR!!! la verdad es que los rojos del semáforo los uso para hurgarme la nariz... una que ya no tiene corazón :P

Besicos

aNNaBeL N.C. 12/3/12 16:21  

No hay que cambiar de calle, hay que cambiar de actitud!! Como siempre genial... hasta de un semáforo rojo, (horrible, los odio!!) sacas algo precioso ;)

Oréadas 13/3/12 17:56  

Si hicieras las paces con el semáforo quizás te de tregua y de aquí en adelante lo encuentres en verde. Besitos :)

mErL 14/3/12 18:58  

Precioso el relato, recuerdos en el semáforo del desespero y los recuerdos pueblan la luz roja del semáforo, en la memoria transitan los pasajeros que cruzan nuestra vida desenamorados.

saludos.

Arya 17/3/12 2:52  

Siempre seguiran las luces rojas... atrapando mil secretos, como besos...

Vengo de lejos.. pero vengo. Sigo leyendote AdR : )