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miércoles 18 de noviembre de 2009

El Demonio No Te Reconocería...

(Lee este relato mientras escuchas esta canción. Es probable que tengas que tener cuenta en imeem para oírla por completo)

"Es ahora, envuelto en la oscuridad de este cuarto y mientras apago mi último cigarrillo, cuando recuerdo lo que nos decíamos por debajo de las sábanas, cosas que se escurrían entre nuestras sonrisas y la irrealidad vivida. El rencor disfrazado de caricias revestía nuestras pieles tapando todo lo verdadero, como las cortezas protegen a los árboles de la desidia.

"Deja de escribir esas cosas" dijiste.

Y yo lo único que quería era sentarme en aquel taburete y verte salir del baño, desnuda, mojada de arriba a abajo. Nunca lo permitiste... nunca.

"¿Dejarás de escribir?" preguntaste.

Espero que lo pienso en un susurro (sólo para mí):
Antes muerto.

Y tras mi silencio te deslizaste como una serpiente y te enroscaste a mi cuerpo para ahogar tu deseo y paralizar mis movimientos. Mi pluma cayó al suelo y la tinta de mi libreta se secó en un destierro.

Eras lengua bífida.
Eras Eva del revés y el mismísimo Demonio del derecho.
Eras... ya ni lo recuerdo.

Y a mi cabeza volvieron todos mis despertares de corazón latiendo con fuerza, agolpado en mi garganta. Tú no lo sabes pero en esta partida soy yo el que guarda el último As en la manga de mi chaqueta.

Y puedes vestirte de dama,
puedes vestirte de clave de sol,
puedes hacerlo de estrella,
puedes vestirte toda tú... de amor.
Puedes vestirte de piedra,
y pasar desapercibida,
o enfundarte el vestido más bello que tengas que...

... como dice la canción:
El Demonio no te reconocería... pero yo sí."

*foto de aquí

jueves 12 de noviembre de 2009

El Hombre de la Lluvia


"En una casa cualquiera de un pueblo cualquiera y de un país cualquiera vivía un hombre solo, que podía haber pasado por un hombre cualquiera si no fuese porque era el fotógrafo del pueblo. Una tarde decidió salir a fotografiar la lluvia, quería guardar en la retina de su cámara las gotas cayendo del cielo.

Salió sin paraguas y la lluvia le empapó por completo, de la piel a los huesos, y al llegar a su casa quiso secarse y no pudo. Se quitó su ropa y, desnudo, se frotó con una toalla... pero las gotas de lluvia siguieron impregnadas sobre su piel. Las veía sobre ella como si todavía estuvieran cayendo del cielo, a la misma velocidad, enturbiaban su torso, su cara, sus piernas y brazos.

En los días siguientes el fotógrafo volvió a salir a la calle, y bajo su lluvia la gente dejó de distinguir su silueta, formada por completo por gotas cayendo... imposibles de secar. Se estaba perdiendo debajo de ellas.

El hombre se buscó en fotos que se había hecho, en retratos, en libros, en vídeos, incluso en escritos y recuerdos. Se miraba al espejo y era sólo lluvia cayendo. Entonces miró de frente a su cámara y se vio allí reflejado, en la retina del ojo que formaba el objetivo. Allí dentro estaba todo lo que había sido.

Afuera...
... sólo quedaba la lluvia cayendo en el lugar de su cuerpo."

*foto de aquí

jueves 5 de noviembre de 2009

En Crisis de Ti


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Pincha aquí para ver el texto a mayor tamaño

martes 3 de noviembre de 2009

Por los Pasillos del Metro


Miguel me ofreció hace tiempo su blog para mostrar algún escrito que tuviera relación con Madrid. Guardo desde hace mucho algunos textos sobre la ciudad que ha sido como mi segunda casa (textos que no salieron en Scriptoria). Así que le doy las gracias a Miguel por darme la oportunidad de exponer una muestra de lo que escribo en su blog Mis fotos de Madrid.

Hoy, para leerme y para disfrutar de sus fotografías, tenéis que pinchar aquí.

Gracias.

* la fotografía es del blog de Miguel.

jueves 29 de octubre de 2009

Fin de Trayecto

(Aconsejo encarecidamente oír esta canción mientras se lee el texto, con esto acaba Apocalyptica)
Letra

"La carretera sólo mide los cinco metros iluminados por los faros de mi coche. Llevo conduciendo durante una hora, pero siento que no son mis manos las que están al volante. A las afueras del pueblo todo ha cambiado drásticamente.

Me gusta conducir agotado porque alrededor tuya todo cambia, y es cuestión de unas milésimas de segundo que te vayas al otro barrio. Eso sí es estar al borde de toda la puta pantomima de vida que nos rodea.

Llego. Voy más lento. Es de noche y al fondo, recortados en el cielo, se distinguen los campanarios de las iglesias; se ven bien porque están ardiendo. Y las llamas son como las melenas incendiadas de mujeres que murieron en la hoguera sin cometer pecado alguno.

Miserias.

Reduzco. Voy más lento.
A la izquierda unos críos ríen y corren haciendo volar unas cometas blancas de las que cuelgan unos hilos rectos. Las cometas mutan en dragones que lanzan llamaradas hacia el suelo, las cabezas de los niños estallan, se paran y sus cuerpos decapitados me dicen adiós con un leve movimiento de mano.

Sigo conduciendo, más lento. Más cerca del pueblo.
Y en mitad del charco inmenso que forma la bahía se levanta una ola gigantesca, ciclópea, que si rompiese en ese mismo momento se tragaría al pueblo entero. Pero está parada como si fuera un reloj muerto, amenazante... aunque las aguas siguen fluyendo desde su cresta a los pies, quedándose atrapadas en la orilla de tus sueños.

Entro en el pueblo.
Gente sin cabeza espera a un autobús sin parada.
Los árboles marchitan sus hojas en corazones sanguinolentos.
Y las calles cambian de nombre y de dirección... según les dictan los susurros que les sopla el viento.
Una bandada de libros abiertos vuelan rasos a un palmo del suelo, baten sus tapas y alzan sus mejores cuentos para escapar a un mundo donde el amor sea tan solo un centímetro cuadrado de tu piel, desgastada por mis besos.

Llego al centro del pueblo, salgo del coche y levanto la vista a los campanarios que arden, las campanas redoblan en fuegos, y con cada redoble un recién nacido surge de ellas y cae desde las torres, lloran durante el corto trayecto y mueren al golpear el suelo.

Y una anciana de ojos negros mira a las campanas, se echa las manos a la cabeza y me grita:
- ¡Míralas, míralas... están pariendo!.

Y el asfalto se va llenando de recién nacidos muertos, que nunca sabrán de qué color son las olas que fueron del mar... o las nubes que surcaron los cielos."

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Sigo hablando de "El Hombre Sin Tildes"... aquí

*foto de aquí

lunes 26 de octubre de 2009

Existe un Lugar (III)

(Puedes leer esta tercera parte sin haber leído antes Existe un Lugar I y II, no tienen nada que ver)

"
Existe un lugar donde los médicos precognizan todos los infartos de miocardio una hora antes de que ocurran. Donde los enfermos que mueren lo hacen sin dolor, a cambio de que los sanos lloremos su sangre.

Existe un lugar donde todos los putos cánceres se curan con un soplo de nuestro aire. Y las enfermeras se visten de colores para recibir a los niños que han perdido sus sonrisas al entrar en los hospitales.

Existe un lugar donde este montón de basura (y todos sus secuaces) muere asesinado nada más nacer, estrangulado por el cordón umbilical que tensa su propia madre. Donde a los mequetrefes, casposos y embusteros se les caen las lenguas a pedazos justo después de haber vilipendiado a medio mundo y haber reído a lo ancho.

Existe un lugar donde tus ojos son del color inverso a un arco iris y no pueden ver ni el azul del cielo ni del mar, ni los verdes campos... ni todas las maravillas que los enfermos y asesinados se perdieron."

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Y mis gracias a guillermo elt por este magnífico dedicado :)

miércoles 21 de octubre de 2009

Despertar a Distancia


"Desperté en un lugar donde las puntas de los cipreses rozaban las cimas de las montañas. No estaban juntos, los separaban cien kilómetros de distancia. Pero al amanecer abrí los ojos y miré por la ventana y me pareció que las rozaban. Los cipreses se alineaban a un tiro largo de piedra de tu casa y, detrás, las montañas se erigían azules, tras las lanzas verdes de sus cuerpos balanceados por el viento.

Por un momento pensé que nada más existía en nuestro mundo. Sólo los cipreses rascando las cimas altas, lejanas, y, más arriba, un pedazo infinito de cielo blanco y brumoso. Aparté mis ojos y de regreso mi vista cayó sobre la almohada, junto a unos cabellos negros y a unos labios cerrados, tuyos, que todavía dormían las heridas de nuestra batalla."

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Y más sobre El Hombre Sin Tildes... aquí

*foto: AdR

lunes 19 de octubre de 2009

Descenso


Todavía recuerdo aquella noche en la que llovieron ángeles del cielo. Nadie puede olvidar algo así. Era la madrugada de las lágrimas de San Lorenzo y nos habíamos reunido a las afueras del pueblo, justo donde empiezan los campos de trigo.

Entonces comenzó la lluvia de estrellas y alguien dijo que una parecía haberse precipitado a tierra, perdiéndose en el horizonte. La mayoría de los presentes no le hicimos caso pero, al cabo de unos minutos, comenzaron a caer más estrellas, de una manera vertiginosa y sin descanso. Cada vez caían más cerca, y dejaban una estela de humo blanco que se iba disipando en el cielo nocturno.

Una de esas cosas cayó junto a nosotros, a algo más de doscientos metros; era como un pedazo sólido de nube blanca y cuando golpeó la tierra levantó polvo, arena y piedras. Corrimos al lugar para verlo y todo estaba envuelto en una sedosa niebla blanca, cuando comenzó a disiparse vimos a la criatura.

Estaba de pie sobre el suelo chamuscado y vestía unos ropajes blancos a modo de túnica. Debía medir algo más de tres metros y su globo ocular era negro, por completo.

Desplegó sus alas blancas y muchos comenzaron a gritar que estaban cayendo ángeles del cielo y que el juicio final había llegado. Entonces la criatura abrió la boca para hablar y de ella salió un embudo de negrura tan fulminante y cegador que nos obligó a cerrar los ojos, para siempre. Tras aquello comenzaron a oírse grietas abriéndose en la tierra y los mares precipitándose en ellas, las torres se desmoronaron sobre pueblos enteros...
... y los vientos... comenzaron a soplar con fuerza sobre la arena del desierto.

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"El quinto ángel tocó la trompeta, y vi una estrella que cayó del cielo a la tierra. Y se le dio la llave del pozo del abismo" (Apocalipsis, 9.1)

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¿Queréis oír Sucio Vecindario en la Radio de El Murmullo de las Cucarachas?
Pinchad aquí. A partir del minuto 26, y en la voz de, nada más y nada menos que... Belén (gracias por hablar así de mí, ¡no lo merezco! :P y por elegir ese texto, y gracias también a las cucas).

*foto de aquí

viernes 16 de octubre de 2009

Raíz Cuadrada de Mí


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*... y más sobre El Hombre Sin Tildes... aquí*

lunes 12 de octubre de 2009

Existe Un Lugar (II)

"Existe un lugar donde los curas comulgan con ruedas de molino y cagan estorninos decapitados. Donde nuestros dedos son alambres de espino y abrazarnos supone repartir nuestro amor con un látigo.

Existe un lugar donde cada hombre se enamora de una puta, y ésta del hombre equivocado. Donde todos estos asesinos sufren el dolor de las familias que desmembraron y cada gota de lluvia que les cae del cielo es un clavo en sus espaldas recordándoles sus pecados.

Existe un lugar donde los perros juegan al póker apostando el caviar de beluga que tiran a la basura sus dueños. Donde el cielo es tan rojo que la sangre humana palidece en blancos rotos al brotar a borbotones de unas venas apuñaladas.

Existe un lugar donde tu espalda es el mapa de los deseos que siempre había soñado, y recorrerlo es como navegar de isla en isla, impulsados en un barco por los besos que nos damos."

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Por cierto... continuo con el así se hizo El Hombre Sin Tildes... aquí (y en un par de días un nuevo post)

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