"Dos gotas serían suficientes. Álvaro se acostó junto a su mujer, ella le tendió la mano bajo las sábanas y él se la tomó, como venía haciendo desde hacía media vida. Álvaro siempre había odiado que le preguntase lo mismo al despertar, día tras día.
A la mañana siguiente él llamó a urgencias sin soltarle la mano, durante el multitudinario velatorio no le soltó la mano, ni siquiera al pasarla de la cama al ataúd dejó de hacerlo. Cuando hubo que cerrar la tapa Álvaro se deshizo de la mano de la difunta y ésta preguntó sin abrir los ojos:
A la mañana siguiente él llamó a urgencias sin soltarle la mano, durante el multitudinario velatorio no le soltó la mano, ni siquiera al pasarla de la cama al ataúd dejó de hacerlo. Cuando hubo que cerrar la tapa Álvaro se deshizo de la mano de la difunta y ésta preguntó sin abrir los ojos:
- ¿Dónde vas?.
No, dos gotas no habían sido suficientes."
(Con este relato participé el año pasado en el certamen de microrrelatos de "El Museo de La Palabra", no fuí seleccionado entre los 100 finalistas (tampoco lo esperaba). El relato ganador se llevó 7.000 euros y lo podéis leer aquí... y sí, no busquéis más, sólo está compuesto por esas dos frases (la lluvia, los cántaros, la gatita y el grillito...). Son por decisiones de jurados como esta por las que siempre me declino a no participar en certámenes literarios de todo tipo. Me parecen una falta de respeto a todos los participantes y una tomadura de pelo)
(Con este relato participé el año pasado en el certamen de microrrelatos de "El Museo de La Palabra", no fuí seleccionado entre los 100 finalistas (tampoco lo esperaba). El relato ganador se llevó 7.000 euros y lo podéis leer aquí... y sí, no busquéis más, sólo está compuesto por esas dos frases (la lluvia, los cántaros, la gatita y el grillito...). Son por decisiones de jurados como esta por las que siempre me declino a no participar en certámenes literarios de todo tipo. Me parecen una falta de respeto a todos los participantes y una tomadura de pelo)













