... Y la chica regresaba al bosque a oír historias, a veces nevaba, a veces llovía, y en aquellas tardes sus ojos se volvían de un gris tan claro que en ocasiones parecían blancos.

-Piedra y la chica de ojos azules-

No Hay Día Gris...


-¿Ves? No hay día gris, en todo caso... mal enfocado.
-Pues ven, acércate, y enfócame el día con tu desnudez.

(Y así es como se empiezan a romper los relojes)

*foto de aquí.

1 Comentarios | Escribe el tuyo:

danilita21 11/4/15 15:40  

Me gusta desvanecer los días grises en los brazos de un cuerpo conocido.
Hermosa imagen,
Saludos desde el telón de la luna