... Y la chica regresaba al bosque a oír historias, a veces nevaba, a veces llovía, y en aquellas tardes sus ojos se volvían de un gris tan claro que en ocasiones parecían blancos.

-Piedra y la chica de ojos azules-

No volverás a matar ángeles


Llevas una semana preparando esta noche. Comenzaste probándote el vestido negro que llevabas en tu primera cita. Entonces era perfecto, ahora también lo es. Apenas has cambiado. Un par de zapatos nuevos y un poco de maquillaje harán el resto. El pelo suelto, como a él le gusta.

La mesa, sencilla: dos velas, unas flores, el mantel blanco que guardas desde vuestro primer aniversario y la misma sonrisa que le regalas todas las noches. No te hace falta ensayarla, siempre ha sido así. Está todo listo. La comida en el horno y tú esperando a la mesa. Oyes las llaves, la puerta se abre y él entra. A dos metros de ti se para y te dice que está muy cansado, que ha sido uno de sus peores días. Se va a acostar. Por un momento intentas atraer su atención pero... sabes que no merecerá la pena. Oyes la puerta del baño primero, minutos más tarde la de tu dormitorio.

Y ahí estás, acordándote de cómo érais hace años. El silencio te come, el recuerdo te acecha, el deseo te puede, así que llevas la mano a tu pierna y te subes el vestido, apartas tus bragas y comienzas a masturbarte. Lo haces ahí, sentada a la mesa donde tantas veces le has puesto el desayuno a tus hijos, esta noche duermen con tu madre. Los pliegues de tu sexo son como pequeñas hojas de un libro cuyo contenido conoces a la perfección. Tus dedos te leen ansiosos y no tardan en empaparse, tus ojos se cierran y un minuto más tarde el aire que exhalas al correrte seca tu boca de golpe.

Ya no te quedan lágrimas.

*foto de aquí

9 Comentarios | Escribe el tuyo:

verdial 24/2/12 19:30  

Que hermoso Scriptoria y que pena que se den situaciones así (tal vez más de lo que creemos). Lo has reflejado tan fielmente...

Un abrazo

Alejo Z. 24/2/12 21:53  

Espero que no se me malentienda, pero la verdad echaba de menos los relatos "más largos" como este. Me gustó la agudeza con que se describe un hecho que suele ser (inexplicablemente) un tabú. El placer como un albúm de recuerdos, sea como sea ya no hay lágrimas.
Un abrazo Ángel.

dintel 25/2/12 2:20  

Que duro me parece!

Mil Violetas 25/2/12 12:56  

visto lo visto... es lo mejor que podía hacer esa noche.

Belén 25/2/12 15:36  

La verdad es que como uno mismo se quiere, es como nos debemos querer...

Besicos querido

berrendita 27/2/12 13:01  

Siempre que te leo se me queda el alma como desnuda. Qué crudo y qué tierno. Besos!

Nayuribe 1/3/12 7:26  

Es triste... el tiempo los aleja y ella se conforma con satisfacerse físicamente, aunque quisiera estar con él... moviendo sus emociones también...

Me alegra volver a leerte...
Besitos

@Dew@ 1/3/12 21:44  

Por mis tiempos profesionales no he podido dejar comentarios en tu hermosa casita,sin embargo, siempre estoy visitándola.Me encanta entrar a verte y saber que allí, encuentro paz, pensamientos y meditación.Pero quisiera hacerte un alcance.Muchas mujeres hoy en día...sufren de la rutina y del desgaste de la relación.Estan a la mano las herramientas para corregir este mal,sin embargo,si entre ambos no existe esa llama de amor, todo será en vano.Pronto cumpliré mis bodas de plata y es mi compañero quien es el más entusiasmado y felíz por este suceso.Amistad, comunicación,respeto,sinceridad,mente abierta,espacios y tiempos que se respeten...todo puede cambiar si realmente nace de nuestros corazones el querer cambiarlo.Soy una mujer enamorada como el primer día y este sentimiento es compartido con mi esposo.Visita tú y tus seguidores mi espacio, algo de esto reflexiono.No cambies nunca esa esencia que transmites.Un saludo muy fraternal.

Indra 3/3/12 18:36  

Cuando lo que mantiene una relación son los recuerdos del pasado, de lo que fue,...no merece la pena seguir con ella, hay que alimentar la ilusión cada día.
Muy triste este relato.
Un besazo