... Y la chica regresaba al bosque a oír historias, a veces nevaba, a veces llovía, y en aquellas tardes sus ojos se volvían de un gris tan claro que en ocasiones parecían blancos.

-Piedra y la chica de ojos azules-

La Fiebre del Oro


Luis subió a su apartamento y rebuscó en el cajón de su mesita de noche. Recogió todo lo que brillaba en dorado y lo echó en una bolsita de cuero. Luego salió hacia la tienda. Entró como un rayo y al llegar al mostrador derramó el contenido de la bolsa.

- ¿Qué me das por todo esto? - le espetó al dependiente.

El hombre estudió las piezas del mostrador, miró a su cliente y dijo:

- Caballero, esto que me ha traido no es oro. Lo siento.
- Lo sé - dijo Luis mientras sacaba un folleto y una fotografía de su bolsillo-. Y ahora que usted ya sabe que no poseo alhajas que le puedan interesar...

Señaló la fotografía que había puesto sobre el mostrador y continuó:

- Éste de aquí es mi coche ¿Lo ve bien? Es un puto Peugeot 308, color champagne. Quizá para usted, que regenta este negocio, mi coche es un coche de mierda. Pero para mí es el mejor que puedo tener ahora ¿Ve la matrícula? ¿La ve bien? Memorícela ¿Ya? - el dependiente asintió-. Bien, pues ahora mire este otro papel. Este que dice que paga hasta 37 euros por gramo de oro ¿Lo reconoce? Sí ¿verdad?.

El dependiente volvió a asentir.

- Estoy hasta los mismísimos cojones de quitarlo cada día de las escobillas de mi parabrisas ¿Me oye?-. Esta vez el dependiente ni se atrevió a moverse-. Tengo más de veinte panfletos de mierda como este guardados en la guantera de mi coche. Aparco bajo el árbol grande que hay en el parking de la playa. Ya ha comprobado que no tengo oro, se puede quedar con toda esta mierda de chatarra y timar a las viejas ricachonas que quiera, pero como vea un sólo folleto más de esta puta mierda de negocio suyo sobre mi coche le mando a Orson.

Luego recogió la fotografía de su coche del mostrador y salió de la tienda.

-.-

Gracias a Miguel Baquero por la crítica literaria sobre mi libro Scriptoria en la revista digital Literaturas.
Para leerla pinchad aquí.

*foto de aquí

14 Comentarios | Escribe el tuyo:

AdR 16/10/11 12:12  

En contadas ocasiones... ¿no os gustaría ser Luis o tener como amigo a ese tal Orson?...

Miguel Baquero 16/10/11 16:24  

Es verdad, que hay veces que esos folletitos en el parabrisas del coche, todos los días, te cabrean. En mi caso son los de un restaurante chino que sirve comida a domiclio, te dan ganas de poner un cartel en el parabrisas, así bien grande: ¡¡que a mí no me gusta la comida china, coño!! ¡¡ni a domicilio ni hostias, ya!!

montse 16/10/11 18:05  

Más que en contadas en incontables...sólo hay que abrir el buzón...La manera de contarlo es impecable, original y provocadora.

la granota 16/10/11 21:40  

Je, me he sentido totalmente identificada :)

Belén 16/10/11 22:45  

En contadas ocasiones, me gustaría tener oro para vender...:P

Besicos

39escalones 17/10/11 9:19  

Este sí que es un indignado...

No Comments 17/10/11 10:31  

En más de una ocasión me gustaría ser Orson por lo menos y destripar a unos cuantos. No sé si doy gracias de no serlo.

Un saludo indio

Nuda Veritas 17/10/11 11:14  

Me encantaría no ser tan políticamente correcta y vivir "un día de furia" y arrasar todo lo que pille.

Te aplaudo.

aNNaBeL 17/10/11 12:44  

me encantan las historias que no son lo que parecen :D

a veces tener un poco de caracter nos viene bien a todos!!! un beso desde La Sonrisa Del Durmiente

mErL 17/10/11 16:46  

Muy buen relato, una buena idea para cuando toquen los coj....con los panfletos en el parabrisas.

Un saludo.

Carlos 17/10/11 22:55  

Siiiiiiiiii!! Me encantaría ambas cosas!! :)

Jo que maravilla de momento nos has brindado. Es fantástico, además los dichosos panfletos esos los hacen de color amarillo y no se conforman con situarlos entre los limpias, ahora la moda es dejarlos medio metidos por las ventanillas. Creo que me has inspirado, voy a dejarles panfletos, cientos, anunciándoles que vendo la tostadora, que compro discos de Los Chichos, que intercambio cromos del Tesoro, al fin y al cabo es publicidad.

Un abrazo!

Indra 20/10/11 19:18  

Viva las reivindicaciones!!!
Me ha encantado a forma de contarlo.
Un beso

Juanjo 22/10/11 20:02  

Contrapropaganda le llamo yo a eso. Lástima de papel desperdiciado, aunque haya servido para que nos cuentes este gran cuento.

Sunny 9/11/11 1:27  

¡Sencillamente genial!

Un saludo