... Y la chica regresaba al bosque a oír historias, a veces nevaba, a veces llovía, y en aquellas tardes sus ojos se volvían de un gris tan claro que en ocasiones parecían blancos.

-Piedra y la chica de ojos azules-

Castillo de Naipes


"Laura cogió la última carta que quedaba en la caja, aguantó la respiración como hacen los cirujanos en los momentos decisivos y se acercó al castillo.

As de picas.

Siempre había dejado esa para el final. Y el de corazones para el comienzo, porque ella, sin el corazón, no era nadie. Era lo primero que ponía en todo lo que hacía. Aunque más de una vez se lo habían partido y ya había perdido la cuenta de las veces que había tenido que reconstruirlo.

Cada noche... la misma historia: recogía de la mesa el plato de comida que le ponía a su hijo, luego se acercaba a la puerta cerrada de su dormitorio, le susurraba un buenas noches que quedaba sin respuesta y, antes de meterse sola en la cama, intentaba en vano levantar su castillo de naipes. Junto a aquella carta soltó con calma todo el dolor que acumulaba.

Era el as de picas.

Esta vez el castillo ni siquiera tembló. El silencio se hizo dueño de su casa y su cuerpo logró ser, al fin, fuerte recipiente de sus propios sueños, de su alma, y del amor por su hijo muerto...
... que de eso ya había pasado mucho tiempo"

*foto de aquí

36 Comentarios | Escribe el tuyo:

Ella l'amour 28/8/09 22:20  

La capacidad que tienes para encarnar la piel de los que sufren es formidable.

Y tú?


¿Cuál es ese castillo tuyo?

Susana 28/8/09 22:31  

El de hoy ha sido un final totalmente inesperado, pa qué mentir! Pero no por ello me ha gustado menos, sabes?

Abrazos!

una más... 29/8/09 0:37  

Broche de oro ese final..qué triste no?
qué real..
Besos Adr.

TriniReina 29/8/09 9:14  

Para una madre, el dolor más extremo; sin duda.

Abrazos

no comments 29/8/09 10:48  

Pobre madre, no aceptaba la muerte de su hijo, debe ser un dolor insoportable.

Pones la carne de gallina ¿eh?

Un saludo indio

Wen 29/8/09 11:26  

uff....
Para mí lo que tienes de especial no es la empatía y ternura que demuestras siempre sino el ángulo... el ángulo desde que que lo muestras es fascinante siempre.
Qué cosilla me ha quedado en la tripa... en fins..

Belén 29/8/09 17:09  

Los castillos se hacen desde el corazón,p or eso pone ese as el primero ;)

Y, qué decir... que genial, pero eso ya los sabes

Besicos

sueño 29/8/09 17:16  

Estas cosas son como la cinta de moebius.... yo he caido a veces en ellas y no veas salida, porque vuelves al mismo punto.

genial...

un abrazo.. como siempre fanastico.

moderato_Dos_josef 29/8/09 21:34  

Estremecedor y excelente relato.
Un abrazo.

mil violetas 30/8/09 7:07  

Llega el momento en el que dejamos de sufrir innecesariamente y ese sufrimiento se transforma en sentimiento de lucha.

Besos

MOIRA 30/8/09 13:44  

Tiene que haber un final para que vuelva a nacer un princípio..así que adelante!!
Un placer volverte a leer desde varios ángulos..por cierto te agrego al Facebok..
Un abrazo

Nayuribe 30/8/09 19:29  

Que duro... pero intenso... la reconstrucción de su alma, progresiva, difícil, hasta que logró poner la última carta y dejar de temblar cada noche... como lo hacía su castillo.
Besitos

carmen 30/8/09 22:19  

Que bonito y a la vez que triste.
Que valentía la de poner el último naipe sabiendo lo que eso significaba.....
Saludicos.

Juanjo 30/8/09 22:54  

Magnífico cuento. Uno, como la protagonista, descansa cuando lo termina y el as de picas se mantiene en su sitio. Eterno descanso.

Tea Girl 30/8/09 23:06  

Es un relato duro, pero, en la vida real no todo son alegrías.

Me sorprendió el final.


Un saludo!

Lala 30/8/09 23:14  

Hay cosas tan difíciles de superar!

Años nos pasamos levantando ese castillo con los naipes, y casi siempre se desmorona todo.
Me has transmitido una sensación de tristeza y a la vez de alivio. Ese alivio necesario para poder seguir adelante.
Espero que fuera eso lo que pretendías...

Creo que luego escribiré yo sobre algo parecido. Ese cabreo con el que uno se queda cuado otro se va...al otro barrio, claro. He visto esa reacción.


Un beso


Lala

Lau 31/8/09 0:22  

Por suerte no soy la Laura que ha perdido un hijo, - aunque todavía me queda para tenerlo.

Creo que nunca se puede saber cómo duele un hijo muerto, pero tú casi me lo has hecho sentir.

Carlos 31/8/09 1:04  

Cogió la última carta y no tembló.
Brava, fuerte, de las que guarda en sus entrañas el dolor y a la muerte vence con amor.
Tu relato es como ese movimiento de su mano, carta entre sus dedos, que se acerca al castillo con templanza y firmeza.
Tu relato es la vida de un instante que nunca le podrán arrebatar.

Eres grande, muy grande.

Un abrazo amigo

Sara 31/8/09 17:21  

crack! hacia el final de la historia, se me ha partido el corazón...

dintel 31/8/09 19:17  

Un hijo... el producto de una vida...

la granota 1/9/09 10:36  

Has vuelto a conmoverme.

Bolero 1/9/09 21:29  

Todos tenemos un castillo de naipes, pero te juro q ese castillo tienen q ser lo más duro, lo peor
Siempre recuerdo a mi abuela cuando murió su hijo, que le decía a mi madre, esto no puede ser, no puede ser, ningún pasdre puede sobrevivir a un hijo

Y es cierto, nunca debería ser así.
muakkkk

Dara Scully 1/9/09 23:43  

Y después de eso, ¿llegarían más castillos?



miau
gigante

Odiseo de Saturnalia 2/9/09 0:30  

Me has hecho sufrir buen amigo...

Eria.. 2/9/09 11:50  

A veces eres tan sutil... me gusta este relato, también.

guillermo elt 2/9/09 13:41  

Buenas, scriptoriano. Ya estoy de nuevo por aquí

El mundo de los sentidos del dolor es nuestro mundo paralelo más inmediato que, como el del amor, nos hace sentir, a veces, solo a veces, sensaciones que no queremos... otras, veces, sí que las queremos, aunque sepamos que nos llevas a nuestra perdiciónl.

Un gran abrazo.

Deprisa 2/9/09 15:21  

Lo he leído dos veces, y he podido sentir el dolor de esa madre por el hijo que ya no tiene y porque todo parece ir de mal en peor. He sentido la desolación de intentar construir un castillo de naipes que se derrumba cada día por mucho empeño que le pongas.

He sentido muchas cosas en muy poco tiempo. Un grandísimo relato.

Anónimo 2/9/09 16:38  

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mErL 2/9/09 18:10  

Muy buen relato, esa madre por fin acepto el duelo de toda perdida, la de un hijo es lo más duro que le puede ocurrir al corazón.
Un corazón sin sangre, teñido de lagrimas secas que manchan la mente y no dejan ver la realidad.
Un abrzo.

39escalones 2/9/09 19:35  

Supongo que, involuntariamente, cinematográfico texto: el as de picas protagoniza una de las escenas más delirantes de "El conflicto de los Marx" (de los hermanos Marx, se entiende...).
Ya de vuelta, un abrazo.

AdR 3/9/09 12:22  

Ella, intento siempre eso, encarnar. Aunque mucho me queda.

¿Qué gran pregunta me haces?

Mi castillo...

Creo que yo mismo estoy hecho de naipes.

Besos :)

Susana, supongo que ese final deja un alivio doloroso, aunque sea contradictorio.

Besitos.

una más, triste y real. Y que pase a diario.

Besos.

TriniReina, nunca podré experimentar eso, ni quisiera experimentarlo (ni que lo sufran), claro.

Besos.

no comments, y llegó el día en que aceptó su partida con ese as de picas :)

Gracias. Saludos.

Wen, "ángulo fascinante", ¡mira que me pongo rojo como los tomates del huerto de mi padre! :)

Ojalá nunca abandone ese ángulo que dices.

Besitos.

Belén, sin el corazón ella no era nada. Ni nosotros :)

Besitos, niña.

sueño, estar dentro de un círculo dando vueltas es terrorífico, ya sea por el motivo del relato o por otro. Cuando se encuentra salida... se respira aire puro.

Abrazos.

moderato, gracias, artista.

Abrazos.

mil violetas, ese sentimiento es el de Laura. Y lo tenía cada noche. Su castillo ya no se derrumbará :)

Besos.

Moira, Los finales y los principios deben existir para que aprendamos a seguir viviendo.

EHST está encantado de recibirte en su página.

Besos.

Nayu, lo has sabido expresar y leer a la perfección :)

Besitos.

Carmen, muchas madres y padres tienen que ponerlo, el último naipe. Es como pasar página.

Besos.

Juanjo, eso es. El descanso bien vale un último naipe en su sitio.

Abrazos.

Tea Girl, por desgracia no todo son alegrías, sí. Esta vez tocaba relato duro, a ver la próxima...

Besos.

Lala, todos tenemos nuestros castillos, ya sea por una cosa o por otra. Si te he transmitido eso... perfecto, porque es una de las lecturas del relato :)

Yo también he visto esa reacción.

Besos.

Lau, y serás una buena madre :)

Hacer sentir, o llegar a las personas, es mi cometido.

Besitos.

Carlos, no hay nadie tan fuerte como las madres cuando llegan los momentos claves, aunque a veces se derrumben, pero siempre están ahí. Ellas y sus castillos.

Abrazos, amigo :)

Sara, como a Laura, la protagonista, que lo tenía roto desde hacía mucho.

Besos.

dintel, y derrumbado como un castillo de naipes.

Besos.

la granota, espero que sea bueno.

Besos.

Bolero, nunca debería ser así, nunca. No me imagino cómo puede ser pasar por eso. Mis letras ni siquiera lo rozan.

Besos.

Dara, supongo que sí, pero de otro tipo :) Más coloridos.

Besitos.

Odiseo, vaya, espero que ya se haya pasado.

Abrazos.

Eria, :) Gracias, amiga.

Besitos.

Guillermo, ¡cuánto me alegro! :) Espero que todo haya ido por buen puerto (te sigo leyendo, aunque tengo pendiente un par de cosas).

El dolor debe ser un sentir como otro cualquiera. Nunca nos acostumbramos.

Abrazos.

Deprisa, esa desesperación del castillo de naipes la recuerdo de pequeño, cuando jugaba con las cartas a eso. Pero claro, este relato es más... duro que un simple castillo.

Abrazos.

anónimo, gracias, le echaré un vistazo en cuanto pueda.

Abrazos.

mErl, justo eso que dices, aceptó. Su corazón lo puso al principio.

Abrazos.

39escalones, pues mira que no recordaba yo esa escena. Ahora me tendré que poner a revisarla. El As de Picas aquí simboliza la punta del dolor.

Abrazos.

,

*Sechat* 7/9/09 17:53  

En cierto modo se presentía una historia más allá de la construcción del castillo de naipes, pero nunca hubiera imaginado algo así. Muy triste, pero hermoso, sin duda.

Iraunsugue_Eternia 7/9/09 23:40  

Aaaaaaah!!! ¿Y tenías que ponerla mi nombre?...esta historia me ha dado miedo, sobretodo terminar como ella...como siempre me atrapan tus letras.

Un beso.

Sureña 8/9/09 20:03  

Siempre llega el día en el que los castillos logran mantenerse en pie, pero a veces se necesitan años de esfuerzo.

El comienzo y el fin, con el corazón y la pica, estaban perfectamente definidos... pero el camino es otra cosa...
Ni todos los castillos son iguales, ni todos los dolores dañan lo mismo.

Qué bien me sienta volver a leerte... ;)

Besicos

AdR 15/9/09 16:21  

*Sechat*, me basé en la imposibilidad de levantar un castillo de naipes, de cuando lo intentaba en vano de pequeño. Luego me imaginé que era una madre queriendo superar una pérdida...

Besos.
Y gracias.

Iraunsugue Eternia, su nombre era ficticio :P El tuyo no, el tuyo es tan real como que ahora puedo levantar yo solo ese castillo y poner el corazón al principio, y el as de picas al final :)

Besitos.

Sureña, siempre llega ee día, ella lo intentaba uno tras otro, y al final... obtuvo su paz.

Tú sí que sabes de lo que hablo.

Y a mí que te pasees por este jardín :)

Besitos.

Jorge Nelson Robles Olarte 16/10/12 1:15  

Bella descripción que proviene de un alma sensible y linda...