... Y la chica regresaba al bosque a oír historias, a veces nevaba, a veces llovía, y en aquellas tardes sus ojos se volvían de un gris tan claro que en ocasiones parecían blancos.

-Piedra y la chica de ojos azules-

Secreto de Hombres


"Una mañana, cuando yo tenía 14 años, mi padre me despertó con mucha suavidad, siempre lo hace así. Llevaba la ropa del día anterior.

- Tu abuelo ha muerto - me dijo.

Y se fue del lado de mi cama sin que le diera un abrazo. Es que mi padre se guarda muchas cosas, y otras te las cuenta mil veces dándole cientos de vueltas. Hay una historia que mi abuelo le contó a mi padre horas antes de irse en un amanecer. Se la guardó hasta sus últimos días.

Durante la guerra mi abuelo y dos amigos tuvieron que esconderse en los alrededores de una casa de monjas de la sierra andaluza. Cada uno eligió, mal aconsejados por las prisas y el miedo, un escondrijo. Los apresaron. Y estuvieron unos días en un calabozo hasta que les sacaron a campo abierto para fusilarles. Mataron a sus dos amigos y a mi abuelo le dejaron ir.

Yo soy el único hijo del único hijo de mi abuelo. Mi padre tiene cinco hermanas, él me ha dado una a la que quiero como él a todas las suyas. De modo que sólo mi padre y yo somos portadores del apellido de mi abuelo.

Yo pienso que mi abuelo quiso regalarnos esa historia porque sentía que estaba soldada a la perpetuidad del linaje de su apellido, como una marca antigua o un escudo de armas exclusivo, uno de nobleza y buena fortuna.

Y os tengo que decir que no me importa compartir esto con vosotros, porque nadie de mi familia sabe que existe Scriptoria y porque, aunque lo supiesen, cuando yo tenga un hijo tendré que contarle esta historia y tanto en sus oídos como en los míos sonará a nueva, reciente...

... y eterna."

30 Comentarios | Escribe el tuyo:

Susana 17/6/09 15:36  

Joooo, qué bonito....

Ya quisiera yo escribir la cuarta parte de bonito de lo que tú lo haces. Casi podía ver a tu padre contándote la historia, y a tu abuelo viviéndola.

Un abrazo fuerte.

Jadeth 17/6/09 15:42  

Umm, qué cosa tan rara! sentirte orgulloso de esa supervivencia a lo "escudo de armas" de vuestro apellido y que nadie en tu familia conozca Scriptoria...



1 huesito n_n

Juanjo 17/6/09 15:46  

Cuando leo o escucho historias de este tipo siempre pienso que a mí, en su lugar, me hubieran fusilado seguro.

Pero tu abuelo tuvo suerte -eso es lo que importa- y su apellido perdura. A ver si la contamos con la viva tradición oral pronto.

Arcángel Mirón 17/6/09 16:42  

Es muy fuerte.

Cuando mi nona me contaba las historias de guerra, y me contaba que estuvo en un campo de concentración, yo sentía que lo más terrible (más que eso) era lo que callaba.

Mi abuelo paterno, por otra parte, tuvo un hijo y una hija. Y su hijo tuvos dos hijas (mi hermana y yo).
El apellido "Manso" finalizará aquí, entonces.
A menos que a mis hijos les ponga también mi apellido.
Sí, eso haré.

:)

Apapacho.

Silencios 17/6/09 17:32  

Tu abuelo ese día tenia una estrella muy cerca, Adr, otros no corrieron tanta suerte. .... para dejar su legado entre los secretos de hombre.

Siempre es un placer leerte

Besitos ....

CalidaSirena 17/6/09 17:58  

Es una buena historia para contar a un hijo y para que se sienta orgulloso de su apellido..
Precioso texto y precioso el cariño que muestras al narrarlo..
Un besazo muy cálido

no comments 17/6/09 18:10  

Las historias de los abuelos son muy emotivas, y la manera en la que las cuentas ponen la piel de gallina.

mErL 17/6/09 18:43  

Los secretos de padres a hijos son un cofre de sabiduria, experiencia vividas, ante toda la sangre de uno es lo más grande que puede suceder a las personas.

¿Que hubiera sido la vida sin secretos? La cosa más aburrida, disfrutemos de esos momentos que nos da el universo, los tesoros de padres a hijos, nietos y que sigan colmando a la generación venidera con sentimientos de gratitud.

Un abrazo.

Belén 17/6/09 19:31  

Yo tengo los ojos verdes de mi bisabuela...

Me siento tan afortunada como tu padre y como tu de tener esa historia contigo :)

Y tranquilo, te guardaré el secreto :)

Besicos

Habitaciones rojas, pensamientos negros 17/6/09 19:59  

Tienes una hermosa historia para contar, aunque no tengas un hijo varón, es la historia del balsón de tú familia.

Besos rojos AdR,
HR.

sueño 17/6/09 21:32  

Cuando cuentas estas cosas me pones los pelos de punta porque me acuerdo de las propias historias que mi abuelo me contaba. A él también lo apresaron y cada noche sacaban a uno para fusilar, y mi abuelo me describía el sonido de las rejas al abrise como lo mas horrible que ha oido en su vida. Porque nunca sabía cuando le tocaría a él.

Creo que ya te lo he contado, pero me viene a la cabeza siempre.

Lo cuentas con tal cariño que me hace encoger el corazón.

Hoy mas que nunca un abrazo.

Sureña 17/6/09 21:43  

Debes tener un hijo, tu abuelo lo dejó escrito.
Y creo que dejó muchas más cosas escritas desde aquel día en el que quedó libre, o mejor dicho, en el que recuperó su libertad.

Mi abuelo (materno) también volvió a nacer cuando todo parecía perdido, porque en los pelotones de fusilamiento no deben quedar muchas esperanzas... ¿no?.

Yo te agradezco muchísimo que compartas estos cachitos de ti con nosotros :)

Besitos

P.d.: Mi madre es un torbellino a la hora de despertarnos: abre puertas, sube persianas, llama... sin compasión ;)

Mi padre no, mi padre es como el tuyo :)

Sensaciones Encontradas 18/6/09 1:32  

Una historia arraigada a un apellido que se ve que llevas con mucho orgullo y cariño.
Gusta cuando escuhas/lees historias con este sentimiento, aunque a mi las de la guerra poco me gustan

Nayuribe 18/6/09 4:54  

Linda historia, y me alegra leer ese orgullo que llevas en la sangre...
besitos

Lala 18/6/09 11:38  

Guardarse una historia así no debe ser fácil. Y ahora pienso en las historias que me habré perdido de mis abuelos.
Mi familia tenía un amigo que se libró tres veces del paredón...Increíble pero cierto.
Es una historia espeluznante.
Creo que la perpetuidad del apellido no es importante, sino la perpetuidad del recuerdo. Allí están los abuelos, con o sin apellidos, alimentando siempre nuestro corazón.

Es una historia preciosa.


Un beso


Lala

Eria.. 18/6/09 14:39  

Para algunos el apellido sólo es una palabra... me alegra que para ti sea algo tan intimo. Besitos varios.

Odiseo de Saturnalia 18/6/09 14:52  

Pues yo soy el único hijo de el hijo único (con cuatro hermanas) de mi abuelo...

Yo llevo el apellido... y tengo una hija.

Mi padre me lo echaba en cara, quería más nietos, porque el apellido se pierde... vaya.

No ve a su nieta hace más de un año.

Hace tiempo le dije unas cuantas verdades, pero la que más le dolió es que, tanto apellido, tanto apellido, pero tener este apellido no nos da de comer... ni a él, ni a mí, ni a mi hija.

A mi abuelo también le estuvieron a punto de fusilar... era guardia de asalto, le metieron en un campo de concentración en Francia, se escapó, y le pillaron en Santander. Si no es por su hermano, falangista, yo no estoy aquí.

Hay cosas más importantes que... el apellido.

Pero, sólo es una opinión.

AdR 19/6/09 0:29  

Susana, si los has podido casi ver entonces se puede mejorar :D Yo es que soy demasiado perfeccionista conmigo mismo.

Gracias :)

Besitos.

Jadeth, me sentí orgulloso de la historia (con esa suerte que él tuvo), más que del apellido.

En realidad algún miembro de mi familia sí que lee, muy de vez en cuando, pero como pasan de puntillas ni se atreven a comentar nada :)

Besos.

Juanjo, :) A mí también.

A ver si alguna se decide a ser mi recipiente XD Qué mal suena eso...

Abrazos.

Arcángel M., sí, señorita, lo más terrible es lo que no se cuenta, suerte que lo podemos novelar :)

Haz eso, ponles tu apellido, es muy llamativo :)

Besitos, querida.

Silencios, yo a veces pienso que tuvo una constelación entera mirándole...

Y es un placer para mí tenerte por aquí.

Besos.

CalidaSirena, al menos es una historia fundamental para que se dé cuenta de lo que significan los recuerdos, y la transmisión de los mismos de padres a hijos :)

Besitos refrescantes.

No comments, ¡espero seguir poniendo pieles así! No perder eso.
Gracias.

Abrazos

mErl, yo guardo todo en ese cofre que dices, y de vez en cuando, cuando me hace falta, lo abro.

Si en la vida no hay secretos así... las personas no nos forjaríamos igual.

Abrazos.

Belén, y son preciosos.

Sé que tú eres de las personas que guardan secretos :)

Besitos.

Habitaciones Rojas, tienes razón, aunque no tenga un hijo la historia perdurará en otros :)

Besos azules como el mar.

Sueño, he oído historias de rejas, y es curioso que dependiendo del lugar una reja puede significar la muerte... o la liberación.

Espero poder seguir haciéndote recordar historias familiares.

A mí también se me encoge, con esta y con todas las que narráis.

Abrazos.

Sureña, ¿debo tener un hijo? ¡Qué presión! Como me salga niña... :)

La verdad es que en aquellos pelotones debía caber de todo menos esperanzas. Una suerte que tuvo, menos mal.

Y yo te agradezco a ti que los recojas :)

Besitos, niña.
P.D.: Mi madre es como la tuya: andaluza ;)

Sensaciones Encontradas, sobre todo con cariño. Me di cuenta con esta historia de que se "perdería" si no tengo descendencia...

Besos.

Nayuribe, tú lo has dicho, más en la sangre que en el apellido :)

Besitos.

Lala, para él no lo sería, le quedó bastante de la guerra en los años venideros. Como a muchos, supongo.

Lo de librarse in extremis en aquella generación debió estar a la orden del día, claro.

Tú lo has dicho, el apellido es sólo una muesca o marca, el recuerdo es lo importante, y es lo que quiero que quede de esta entrada.

Gracias.
Un beso.

Eria, lo es porque lo he soldado a esa historia :)

Besitos.

Odiseo de S., tienes toda la razón, el apellido, a no ser que sea de la alta nobleza o realeza, no da de comer. Lo importante son los gestos, eso siempre.

Debió ser toda una aventura escapar de Francia.

Muchos no estaríamos aquí, sí.

Y es una opinión muy válida. Usé el apellido como imagen-objeto de esa historia.

Abrazos, champion ;)

Javier 19/6/09 20:51  

¿Quieres conseguir 50 euros al mes con tu blog con enlaces de texto sin necesidad de clics? Dímelo.

Un saludo. Javier

Nhoa 19/6/09 22:35  

Este tipo de historias, cuando se cuentan palian el dolor.
Pero si se esconden en el recuerdo llegan a supurar...
Tu abuelo lo sabía, y tu padre y tú.
Las historias deben compartirse.

A tus hijos les contarás miles de ellas, estoy segura

Besos!

Carlos 20/6/09 18:47  

Gracias.

Gracias por compartir raices que de las entrañas nobles de esta tierra surgen de savia sangre, de sabia herencia.
No, a tu abuelo no le dejaron ir, no tienen mas poder que el del arma que llevan. Tu abuelo, sus amigos, los abuelos de tantos, y heyy las abuelas! se ganaron la libertad y nos la dieron a nosotros.
Aquellos no dejaron ni dejaron de dejar, no estaban a la altura.
Un abrazo y de mis abuelos seguro que va otro!

Iraunsugue_Eternia 20/6/09 23:14  

Mmmm...como llenan las historias viejas, esas que pasan de padres a hijos, esas en las que un día se cambia hasta el nombre de quien luchó, pero que sigue ahí, viva, contándose una y otra vez, añadiendo y quitando...

...pero que nunca se dejan de escuchar.

Besos de vuelta

dintel 21/6/09 7:24  

Literatura oral.

Darilea 21/6/09 16:37  

Es curioso esto de los apellidos, mi abuelo sólo tuvieron un hijo, (mi padre) y él dos hijas, mi hermana y yo, y no sé cuantas veces le escuchado decir al pobre que ya se han perdido sus apellidos.
Ayss esta genética.
Besitos.

Lluviané 22/6/09 0:14  

Como muchas de las historias que tienen que ver con la guerra, resulta conmovedor tu relato. Suerte que tu abuelo al final de su vida se “liberó” de alguna manera de un enorme peso que llevó durante años.

Mi abuela cuenta, que a ella, su padre una mañana que llegaron contando que en la tapia de un convento próximo habían fusilado a cuatro personas, la llevó a ella y a sus hermanos mayores a ver los cadáveres, para que no olvidaran nunca, que no debían mezclarse en asuntos de “política” si querían conservar la vida. Naturalmente ella lo recordaba como algo muy duro. Las guerras son odiosas.

Como siempre un placer leerte.

Un besico

el angel de las mil violetas 22/6/09 12:57  

Nunca dejes de hacerlo. El recuerdo de nuestros familiares es nuestra propia historia y no podemos dejar que caiga en el olvido.
Besos.

AdR 22/6/09 14:55  

Javier, bienvenido. Pero es que yo... eso de poner publicidad en texto y a la vista... como que no me va, afea demasiado el diseño del blog ¿no?

Un saludo, y gracias.

Nhoa, llevas toda la razón, cuando salen a la luz y uno las cuenta es como si se quitase uno de los mayores pesos de encima. Más que orgullo es saber llevarla con identidad.

Yo también estoy seguro :)

Besitos, y de nuevo... me gusta como vistes.

Carlos, es una forma de verlo, que se ganaran la libertad, a fuerza de suerte, o de buenas estrellas que cayeron por ellos, y a fuerza de lucha y de sangre, sudor, gritos y lágrimas.

Nunca me canso de oír historias de hace mucho, o de no tanto.

Abrazos, amigo.

Eternia, ¡cuánto tiempo! Me pasaré a leerte a ver qué tal vas...

Esas historias son a veces las que nos marcan y nos identifican, nos forman y nos enseñan.

Siempre las escucharemos.

Besitos, niña.

dintel, la hace el tiempo :)

Besos.

Darilea, hoy en día ya se puede poner el apellido de la madre antes que el del padre :)

Besitos.

Lluviané, yo creo que él se lo guardó porque no podía hablar de ello. Yo sé lo que me digo, no puedo explicarlo porque es un poco largo, claro. Y al final decidió regalar esa y otras historias...

Sobrecogedor lo de tu abuela, la imagen volcada en sus ojos debió ser horrible, pero a buen seguro que le sirvió de mucho.

Besos.

el ángel..., no dejaré que el olvido se alimente de estas historias :) Las escribo.

Besitos.

verdial 22/6/09 19:21  

Tu abuelo fue doblemente afortunado en su vida: por salvarla de forma casi milagrosa, y por tener un nieto como tú.
Seguro que allá donde esté se siente sumamente satisfecho y orgulloso.

Besos


pd: y gracias por compartir estas cosas con nosotros. A mí me llegan al alma.

berrendita 2/7/09 12:50  

Mi abuelo materno también escapó de un pelotón de fusilamiento. A mi abuela, que estaba encinta, se le puso el pelo blanco de golpe. Así nos lo contaban mi madre y mis tías.

Cuando tengas un hijo, acércate a la cuna y cuéntale esta historia al oído como si fuese una nana, atando su sábana a sus raíces.

Mil besos, AdR. Qué grande eres. :)

AdR 6/7/09 10:40  

Verdial, vaya :) Yo creo que fue afortunado por casarse con mi abuela. Eso sí que fue una verdadera fortuna, fue rico casi sin darse cuenta :)

Seguro que sí :)

Besitos.
P.D.: A mí me llegan las tuyas.

berrendita, lo del pelo blanco es muy habitual, y mira que ayer mismo hablaba yo de eso, y me leí un libro donde una de las protagonista sufre un "accidente" y acaba así. Qué curioso...

Lo haré, así quedará bien atada a él y a su sino :)

Besazos, tú sí que eres grande :)