... Y la chica regresaba al bosque a oír historias, a veces nevaba, a veces llovía, y en aquellas tardes sus ojos se volvían de un gris tan claro que en ocasiones parecían blancos.

-Piedra y la chica de ojos azules-

Il Breviario d´Umana Felicitá

Milano, 1953

"El joven Sandro tenía 19 años y estaba enamorado. Su madre murió cuando él tenía cuatro años y su padre cayó en el frente, de eso hacía ya mucho. Tanto que cuando se lo explicaron él no comprendió esa ausencia, aún seguía sin hacerlo.

Sandro no tenía nada que llevarse a la boca.

Pasaba las mañanas en el borde de la Piazza Fontana, esperando a que ella pasara. Las tardes en la librería de Don Francesco, leyendo. Y las noches... bueno, las noches donde se terciara.

Piazza Fontana. Milano. Fuente foto : Google.

- Mira, Sandro, acaba de llegar la tercera reimpresión de Siddharta. Llevaba años intentando hacerme con varios ejemplares. Pero, tal y como están las cosas... sólo me han enviado este.
- No lo conozco... Don Francesco, me gustaría comprarle todos los libros que me deja leer pero, ya sabe...
- No te preocupes, hijo. Tú lee cuanto quieras.

Y Sandro se metió en Siddharta. Durante unos días fue él. Lo hizo tan suyo, tan dentro, que se aprendió pasajes largos de memoria y el pequeño libro llegó a oler a la palma de sus manos y, sin saberlo, a cada caricia matutina e invisible que se guardaba para ella, tan temprano.

Tenía que regalarle a Siddharta. Susurrarle cada párrafo. Acariciarla con sus páginas.

En los campos había muy poco trabajo, sólo para unos días, así que partió de la ciudad con lo único que tenía: nada. Los días se convirtieron en semanas, y Sandro guardaba monedas en una hucha a la que puso de nombre Esperanza. Enfermó y ya no le quisieron. Y alguien le recogió y le arropó con mantas. Partió a Milano de nuevo, dando las gracias y con tan sólo unas monedas en las manos, las mismas que todavía le olían a Siddharta.

La empedrada calle del librero estaba cambiada. Sandro corrió hasta el local. Nada.

- ¿Qué ha pasado con la librería? ¿Dónde está Don Francesco?

Pero los vecinos temían a ciertas represalias. Dejó rodar unas lágrimas por su amigo y la voz quieta de una mujer resolló por entre las rejas del alféizar de una ventana.

- ¿Eres Sandro?
- ¿Sabe usted...?
- No preguntes, por favor. Don Francesco me dio esto para ti.

Y le tendió un pequeño paquete envuelto en papel de estraza, atado con una cuerda muy fina, algo deshilachada.

Lo abrió. Era su Siddharta. A la mañana siguiente ya había escrito algo para ella en la primera página. Se sentó en el borde de la piazza. Esta vez no sólo la vería pasar. Esta vez se quedaba a esperarla".

foto: AdR

xxxxx, 2008

"Y ahora te digo que:
... tengo a Siddharta. Y me he sentado en un borde, esperando a que pases por nuestra piazza"

foto: AdR

24 Comentarios | Escribe el tuyo:

Sureña 9/5/08 18:08  

Y está claro que pasará, al igual que en 1953 por Milano...

Y lo bueno es que lo hará con gusto y ganas con ó sin Siddharta...

Me lo recomiendas entonces no? :)

Besicos

dintel 9/5/08 18:13  

Que envidia, el libro. Sí, señor, lo reconozco.

Ayshane 9/5/08 18:39  

Tener un libro, es obtener un gran tesoro, y éste seguro que significa muchisimo más...

Es reconfortante...

Besos

Lemon Guy 9/5/08 20:05  

No solo me gusto la historia si no las fotografías ... es algo q te paso a ti? x q todo encaja perfecto

ISOBEL 9/5/08 20:36  

tienes un don mi niño, tus escritos provocan emociones, despiertan mis sentidos y... sólo te faltaba añadir música, este libro me trae recuerdos... hoy me encontré al amigo que me presto este libro, hacia mas de 5 años que no lo veía, ni sabia de el, besos

Sombras en el corazón 9/5/08 20:40  

Muy evocador. Enamorado de "ella", enamorado de los libros. (De este último amor, padecemos muchos)

Un saludo y encantada de leerte

AdR 9/5/08 20:52  

Sureña, y yo sonreiré al dárselo, como lo hizo en su momento Sandro :)

Lee a Siddharta de Hesse. Es obligatorio :) Besos

Dintel, a mí también me da envidia :) Pero me deshago de él. Es un regalo para ella y no me pertenece :) Besos

Ayshane, A mí me gusta olerlo, comprobar por lo que ha pasado durante más de 50 años. Es un tesoro, pero me desprendo de él cuando ella pase por la piazza :) Besos

Lemon Guy, Bienvenido a Scriptoria :) ¿Seguro que no prefieres quedarte viviendo en el misterio de la historia? :) Las dos últimas fotografías son mías, con firma y dedicatoria auténticas. Tengo ese libro :) Gracias por leerme y pásate cuando quieras. Un abrazo

Isobel, ¿un don? :) No, mujer, sólo intento vivir lo que cuento :) Qué casualidad, esto y el encuentro con tu amigo a la vez. Es que Siddharta está en todas partes. :)
Besos

Sombras en el Corazón, Bienvenida a Scriptoria :). El amor es siempre el que evoca... a través de un libro, a través de un gesto... yo caigo en las redes que me tienden los libros viejos.
Encantado de que vengas por aquí. Un saludo.

DianNa_ 9/5/08 21:07  

Con todo mi cariño pa ti
TODA UNA VIDA


Toda una vida
me estaría contigo.
No me importa en qué forma,
ni dónde, ni cómo,
pero junto a tí.

Toda una vida
te estaría abrazando,
te estaría cuidando
como cuido mi vida,
que la cuido por tí.

No me cansaría
de decirte siempre,
pero siempre, siempre,
que eres en mi vida
ansiedad, angustia,
desesperación...

Toda una vida
me estaría contigo.
No me importa en qué forma,
ni dónde, ni cómo,
pero junto a tí...

Y que dure, besosss^^

Belén 9/5/08 22:26  

Jo, ahora tengo los dientes largos, por la historia y por el libro!

Besicos

Kikus 9/5/08 23:33  

Apunto tu recomendación como un must. Mañana salgo a buscar un Siddharta.

Saludos desde Kikades

Luna Carmesi 10/5/08 2:57  

Entonces... Es cierto... Hay libros con vida propia...

;-)
Besos!

Angel 10/5/08 9:50  

Me ha gustado mucho esta historia..

Argan 10/5/08 17:03  

Me encantan este tipo de historias. Y a veces se me va la pinza buscando los paralelismos.

Con Siddharta tengo una historia muy curiosa. Bueno decir que me encantó el libro, eso para empezar. Pero fue algo extraño como lo conocí.

En mi carrera (Ingeniería Química), hay una asignatura que se llama Química Industrial: Seguridad y Mantenimiento en Planta. La imparte un profesor peculiar que nos solicitó como un trabajo obligatorio, que leyeramos un libro y lo relacionaramos con la asignatura. Cualquier libro.

Durante algún tiempo busqué el libro idóneo y no lo encontré. Un amigo me habló de Herman Hesse, pero no le hice mucho caso hasta que encontré Siddharta en mi casa. Y dije... ¿por que no? Al fin y al cabo el libro que el profesor recomendaba era El principito.

Esa misma tarde empecé y acabé esas páginas y enseguida surgió todo el trabajo. No recuerdo la nota, pero lo tengo como una de las cosas más curiosas que me ha deparado esta carrera.

AdR 10/5/08 18:06  

Dianna, ¡Qué canción! :) Muchas gracias, mujer. Te lo digo desde el cariño porque ya sabes por quién estoy desde que reabrí Scriptoria ¿no? :) Me quedo por aquí toda la vida, no me voy. ¿Has leído Siddharta? Besos.

Belén, y yo, y yo. Pero es un libro del que me voy a desprender. Desde que cayó en mis manos se convirtió en un regalo que no era para mí. Yo no sabía italiano y estoy aprendiendo. Besos.

Kikus, cómprate la mejor edición que encuentres y hazlo tuyo. Un abrazo.

Luna Carmesí, cada uno tiene la suya y este me la ha contado ya muchas veces. El cómo lo ha hecho me lo guardo :) Besos

Ángel, y a mí me gusta que te pasees por aquí. Un abrazo :)

Argan, yo no podría haberle encontrado relación a tu asignatura con Siddharta. Un don que te ha dado su lectura. Es una historia magnífica, gracias por contarla. A veces pienso que cada uno tenemos nuestra historia con este libro. Yo he querido crearle una a ella. Un abrazo de la tierra :)

verdial 10/5/08 22:04  

Que fiel retrato de la cruda realidad vivida no hace tanto.
Algunos, jóvenes como tú, la han vivido a través de sus abuelos.
Otros, no tan jóvenes como yo, a través de mis padres, y de mí misma.
Primero como niña, y luego como adolescente, la etapa de reveldía e inconformismo ante el régimen establecido era una constante lucha en mi temprana juventud.

En Sandro he visto reflejado a mi padre. Pasó por las mismas calamidades y tenía la misma pasión por los libros.

Besos


pd: Accedí antes a tu blog desde el mío (Albhatan) y no me dejó hacer comentario. Me gustaría enlazarte también desde allí.

santiago 11/5/08 0:03  

mi querido amigo me encanto leerte.
Me preguntas en mi blog en que consiste mi colaboración en el libro?, bueno pues el que ha llevado y publicado el libro es José Portnoy, es el quinto que publica y me ha leído en un foro le gustó y me invitó a hacer un libro con él, esa es mi colaboración

pati 11/5/08 1:13  

"Sei venuto", disse Lei
"Sono venuto" disse Lui


Siempre he tenido cierta debilidad por le piazze...

Un beso.

Sonámbula 11/5/08 12:15  

Y es que, Siddharta, cómo otras obras de Herman Hesse no dejan indiferentes.

Son obras que alimentan el alma.

El primer libro que leí de él, fue Demian, y me sentí como el chico de tu relato. Hubo un antes y un después.

Besos :)

DianNa_ 11/5/08 13:07  

Adr, yo soy bruja... :)))
La canción os la dediqué a LOS DOS.

No lo he leídooooo, que va, pero lo leeré.
Besossssss^^

IRIS 11/5/08 14:03  

OLEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE!!!!!! Has vuelto!!!! Por fin!!! No sabes como me alegro!!!! Y bueno, que bonito lo de Siddharta!! Bueno ahora solo tengo que ponerme al día con tanto post que me he perdido!!!! NO sabes cuánto me alegro de verte de nuevo por aquí!!!
Un saludo muy grande amigo!!!!

AdR 11/5/08 16:20  

Verdial, quise justo eso, que el libro nos contase la historia que guardaba. Porque es así, cada libro guarda una historia que el autor no ha escrito: la de la persona que primero lo leyó.

En google creo haber encontrado tu blog, si no te dejaba comentar igual era porque te tenías que identificar en blogger. Es posible.

Gracias por pasarte de nuevo. Besos.

Santiago, para mí es un placer verte por aquí, como siempre. Enhorabuena por esa publicación, ya he indagado sobre ella :) Es un buen comienzo. Sigue así :) Un abrazo.

Pati, ¿Son esas frases las que siguen a la historia? Sólo tú puedes saberlo.

Sigo esperando en el borde con las manos manchadas de Siddharta.

Besos, nena.

Sonámbula, yo no podría haberlo dicho tan corto y tan bien: alimentan el alma :)

Siempre hay un antes y un después de leer a Hesse :) Yo el primero que leí fue Narciso y Goldmundo. Besos

Dianna, aaahhh, vale, vale. No leí entre líneas, lo siento :)

Ya estás tardando en ir a comprarte un ejemplar del libro. Bueno, hoy es domingo.

Besos

Iris, Holaaaa :) Sí, amiga, he vuelto :) Todavía tengo muchos cuentos por contar. Encantado de comprobar que no has olvidado a Scriptoria

Seguimos leyéndonos. Besos.

39escalones 12/5/08 8:45  

Magnífico, realidad y ficción entremezcladas, emoción, un verdadero tesoro.
Un abrazo

Sibyla 12/5/08 17:41  

Tengo que reconocerlo:

Tienes un blog de excelente calidad!
Me encanta haberte descubierto y disfrutar de toda tu exquisita sensibilidad...

Gracias, la música, simplemente preciosa!

Abrazos:)

AdR 13/5/08 2:16  

39escalones, gracias :) Fíjate que buscando un paralelismo a la realidad (este libro es un regalo para ella ;) ) me dio por idear una historia ambientada en 1953, tengo la suerte de que este Siddharta que huelo a diario tiene una dedicatoria preciosa.
Un abrazo

Sibyla, gracias :) procuro que esa calidad no vaya decreciendo post a post... y en parte estoy contento con lo que escribo gracias a comentarios como el tuyo. Besos